En muchas ocasiones la música se acaba convirtiendo en el vehículo perfecto para que los artistas tengan la posibilidad de plasmar en sus composiciones sus sentimientos, anhelos, temores, ambiciones.... Pero también puede servir para que algunos personajes dejen patente su desquiciante personalidad, hasta el punto de llegar a plantearnos al escuchar su material si realmente sus mentes están tan enfermas y corrompidas como parece, o bien todo es un burdo "teatrillo" para escandalizar y, en definitiva, llamar la atención, y que así el nombre de su banda acabe propagándose como la pólvora, y más si para conseguirlo se usan indiscriminadamente las redes sociales. He de admitir que cuando cayó en mis manos "Sex With Dead Body", el segundo trabajo de Shitfucker, lo primero que pensé fue que eran unos alborotadores con muchas ganas de notoriedad y llamar la atención. Pero mi visión cambió radicalmente cuando empecé a indagar en la red y fue muy poca la información que encontré sobre este ruidoso trío de Detroit. Apenas algunos videos de ínfima calidad en oscuros antros y varias fotos de reprobable gusto y bastante explícitas, en las que sus componentes daban rienda suelta a algunas de sus perversiones.
