Desde hace varios años, el Ayuntamiento de Barcelona viene privando a los vecinos de la ciudad de disfrutar de “música dura” dentro de lo que son las fiestas patronales. Precisamente fue el día grande de la Ciudad Condal la fecha escogida para que los americanos HAVOK volvieran a pisar los escenarios catalanes. Las huestes que lidera David Sanchez aterrizaban en el Salamandra para seguir enarbolando con fuerza y determinación la bandera del thrash metal y ya de paso dar el pistoletazo de salida a una nueva etapa que llega con nueva formación y con la firme convicción de publicar una nueva obra de estudio en breve. Pese al tiempo que hacía que no se dejaban caer por aquí, su parroquia de incondicionales respondió a la cita, confiriendo a la sala un aspecto de lo más animado y concurrido.




