viernes, 22 de mayo de 2026

RAVEN+WICKED LEATHER+RAZERS+SONS OF CULT-LENNON´S-L´HOSPITALET DE LLOBREGAT-BCN-21-MAY-2026


Rendirse no es una opción. Si nos referimos a la banda británica que lideran los hermanos Gallagher, el público “mainstream” pensará que estamos hablando de Oasis. Sin embargo, cualquier seguidor del heavy metal más tradicional, y especialmente de la N.W.O.B.H.M., sabrá que nos referimos a los incombustibles y ya legendarios Raven. Con más de medio siglo de andadura a sus espaldas, los de Newcastle siguen manteniéndose fieles a la filosofía y estilo que les diera cierto nivel de relevancia en la primera mitad de los ochenta. Aunque la banda ha espaciado cada vez más sus lanzamientos desde que comenzó este siglo, ha continuado girando, superando los achaques propios de la edad, haciendo felices a sus fans más veteranos y también a los más jóvenes, que valoran poder disfrutar de una formación imprescindible en la evolución del heavy metal.

Tras verse obligados a suspender su visita a nuestro país prevista para el pasado mes de septiembre a causa de los problemas de salud de John Gallegher, el trío regresaba a los escenarios de la capital catalana para saldar la deuda con sus incondicionales.  Con las pilas bien cargadas, Raven encabezaban  un atractivo e interesante cartel que contó con una nutrida representación de la escena heavy nacional. Los baleares Sons Of Cult fueron los elegidos para, a primera hora de la tarde, romper el hielo. Lamentablemente, el apretado “timing”, la hora de arranque eran las 18 horas, propició que el recinto no estuviera todavía muy concurrido. Sin embargo, eso no pareció importar a una formación que aprovechó la ocasión para mostrar su apuesta decidida por un heavy metal rotundo, melódico y, tal y como nos comentó su guitarrista Vicente Payá, repleto de aromas y esencias ochenteras. Así que temas de riffs potentes y certeros como “Here We Are” y la más pegadiza y coreable “I Wanna Go Out” resultaron ideales de cara a ir calentando motores de cara a lo que estaba por llegar.


No engañaron a nadie. Por si alguien, al escuchar sus temas, no tenía clara su filiación clásica, la indumentaria de los propios músicos luciendo diseños de Scorpions, Kiss o Judas Priest no hizo más que ratificar por dónde iban sus gustos y preferencias musicales. De modo que no fue una sorpresa reconocer la influencia del “Gran Maestro” Ronnie James Dio en el ritmo cabalgante que nos invitaba a adentrarnos en “The Farewell Song”, mientras María J. Lladó desplegaba su vertiente más épica para firmar una rotunda interpretación.

Además de repasar algunos de sus temas más representativos hasta la fecha, el combo balear no quiso dejar pasar la oportunidad de presentarnos una pequeña muestra del nuevo material que están preparando para lo que será su próximo lanzamiento que, según nos anunciaron, llegará antes de que finalice este 2026. Ante un público ya algo más numeroso y bastante animado, gracias a las continuas invitaciones a levantar el puño, llegaba el momento de zanjar este primer asalto de tarde, confiando para ello en la aplastante dupla que conformaron “Now It’s My Turn”, de su EP “Desolation”, y la hímnica “The Power of the Music”. Sin concesiones ni trucos baratos. Sons Of Cult dejaron claro con los mejores argumentos posibles que lo suyo es el HEAVY METAL.


Tras la solvencia y madurez que desplegaron Sons Of Cult, llegaba el momento de disfrutar de la descarga de una banda que se ha convertido en los últimos meses en una de las indiscutibles animadoras de la escena heavy metalera de la capital catalana: Razers. Siempre mola, y mucho, ver cómo una banda va creciendo, cómo sus miembros van madurando y formándose y, en definitiva, ser testigos en cada una de sus descargas de cómo van mejorando globalmente. Pues bien, mi opinión desde que vi por primera vez a unos inexpertos y todavía “algo verdes” Razers hace algo más de un año y medio ha cambiado radicalmente. Ahora sobre el escenario vemos a un colectivo sólido, con aplomo y que empieza a atesorar las tablas para dominar el escenario, los temas y al público.

No obstante, lo que no ha cambiado es su predilección por los postulados más tradicionales y clásicos dentro del heavy metal, pese a la insultante juventud de algunos de sus miembros. Busca en los libros de estilo del género, y ahí, entre esa inacabable amalgama de nombres clásicos, podrás encontrar los cimientos sobre los que Razers han construido su propuesta. Salieron con el empuje, la garra y la fuerza propia de una banda que tiene hambre, ganas de divertirse y de conquistar al respetable. Además, eso es algo que se palpa, y que de alguna forma contagió a un público que acabó vibrando, jaleándoles y sumándose a la hora de corear estribillos tan efectivos y rotundos como los que nos propusieron en “Bleeding Moon” y la más endiablada “Midnight Rush”.

Por supuesto que el material de su fantástico y prometedor EP de presentación “Bedtime Stories I: The Awakening” gozó de un protagonismo más que destacado, dejando patente que cortes como la power metalera “SIAC” se han convertido en imprescindibles en sus descargas. Sin embargo, donde Razers brillaron intensamente fue a la hora de atacar esas versiones que tanto gustan a sus seguidores. Y es que nadie pudo resistirse a levantar el puño y gritar hasta perder la voz el mítico estribillo de “Hell Bent For Leather”. El momento de dejar claro que se han convertido en unos músicos excelentes llegaría al encarar el clásico de Megadeth “Tornado of Souls”, que puso la sala literalmente patas arriba. Mientras que los parámetros más clásicos y netamente speed metaleros llegaron con una celebradísima “Fast As A Shark” de los no menos legendarios Accept.

Sería de necios no reconocerlo. Actualmente, el heavy metal no está entre las preferencias musicales de los más jóvenes. Sin embargo, tampoco hay que rasgarse las vestiduras, ya que, mientras sigan existiendo bandas como Razers, el futuro del estilo está más que garantizado. En definitiva, Razers son savia nueva para el HEAVY METAL.


Aunque en principio, según los horarios facilitados por la organización, Wicked Leather iban a ser los encargados de dar el pistoletazo de salida a la cita, el quinteto que capitanea Yami Martins acabó siendo el que precedió a la descarga del conjunto de los hermanos Gallagher. Hacía escasamente unas semanas que un servidor tuvo oportunidad de verles en directo en Razzmatazz 3 abriendo para otra leyenda viva del metal británico como son Satan y, si ya en aquella ocasión me dejaron una grata impresión, esta noche su descarga estuvo un escalón por encima. Cabe puntualizar que quizás no sonaron tan bien, pero sí que me parecieron mucho más sólidos y explosivos, algo que noté especialmente al atacar algunos de sus rotundos cambios de ritmo.

Al igual que ya sucediera en aquella ocasión, gran parte de las miradas recayeron sobre la figura de su frontwoman, Yami Martins, cada vez más metida en su papel de oscura sacerdotisa, aportando un toque extra de teatralidad a la hora de atacar temas como “Lightning Strike” y “Black Goat Rising”. Lamentablemente, algunos problemas con los monitores acabaron propiciando que el arranque de Wicked Leather se demorara más de lo previsto. Sin duda, eso provocó que viéramos a una banda que se mostró algo tensa durante los compases iniciales del show. No obstante, los músicos se fueron soltando a medida que avanzaba la descarga. Además, el combo barcelonés presentaba esta noche un par de novedades en su alineación, contando con el batería Marcelo Motta y el guitarrista de Damaged, Ethan Doomslayer. Otro detalle a destacar fue comprobar cómo supieron llevar al directo ese heavy metal oscuro, rotundo, en algunos momentos hipnótico y en otros enérgico y veloz, comandados por unas líneas de bajo que sonaron implacables y aniquiladoras en la impetuosa “Crystal Lake” y “She Is The Storm”. Nuestro particular viaje a través de la oscuridad y la maldad proseguiría con la impetuosa y definitoria pieza que presta título a su largo de presentación, “Season Of The Witch”, convertida ya en todo un himno para sus seguidores y que caldeaba el ambiente en una sala cada vez más encendida y animada.

Otra de las que consiguió mantener el nivel de intensidad y la atención del respetable fue una vieja favorita entre su parroquia de incondicionales, “Night Hunter”. Pero sin duda el momento en que la banda hizo estallar definitivamente al personal fue al atacar su particular y demoledora versión del clásico de los británicos Tank, “Turn Your Head Around”. Fue oscuro, maligno y con un halo de misterio y contundencia. En definitiva, Wicked Leather ofrecieron una descarga con todos los alicientes y elementos que debe contener un show de HEAVY METAL.


A medida que fue avanzando la tarde y se fueron sucediendo las actuaciones, el local fue tomando colorido. Así que durante los minutos previos a la irrupción del trío de Newcastle, en la sala empezó a respirarse un ambiente de lo más animado. No llegó a agotarse todo el papel, pero Raven recibieron el calor, la pasión y el cariño que merece una banda que, aunque nunca llegó a jugar en primera división, lleva más de medio siglo currando y recorriendo el mundo alzando sin complejos la bandera del Athletic metal. Por supuesto, no creo que nadie esperara grandes montajes escénicos, y más teniendo en cuenta las reducidas dimensiones del escenario de la Lennon’s. Así que únicamente un telón de fondo con el logo de la banda, que además no pudo desplegarse entero, sirvió para ilustrar la puesta en escena de un trío que se mostró exultante, dinámico y, ante todo, con muchas ganas de divertir al personal.

Divertido: ese es el mejor calificativo para resumir lo que fue el show del veterano e incombustible combo británico. Como un torbellino y dispuestos a quemar el local, Raven nos golpearon de forma certera, rotunda e incontestable con “Can’t Take Away The Fire”, dejándonos un arrollador estribillo que sirvió para calentar el ambiente antes de dejar paso al primer gran clásico de la noche: “Hell Patrol”, que nos dejaba los primeros gritos estridentes de un John que, a sus casi 70 castañas y portando su micro de diadema inalámbrico, sigue luciendo con orgullo frondosa melena y chupa de cuero. El contrapunto y la locura corrieron por cuenta de su incombustible “partener”, su hermano Mark, quien no paró de moverse y agitar la cabeza como un poseso. No tardó mucho en estar empapado en sudor, mientras animaba al personal a sumarse a su particular ceremonial, coreando de forma incansable los imparables estribillos de trallazos del calibre de “All For One”, que nos dejaba a ambos hermanos enfrascados en un duelo de “espadas de aire” durante su tramo central, y “Rock Until You Drop”.

Evidentemente, los temas más celebrados, los que constituyeron la columna vertebral de un repertorio que fue como una bola de nieve que crecía a medida que avanzaba el show, fueron algunos de los grandes clásicos que publicaron durante la década de los ochenta. Sin embargo, Raven tampoco quisieron dejar aparcadas algunas de las composiciones que han publicado en los últimos años. Así que no faltaron esta noche piezas como la abrumadora “The Power” y “Top Of The Mountain”, ambas repescadas de su trabajo de 2020, “Metal City”. De lo que hasta el momento ha sido su último largo de estudio, publicado en 2023, “All Hell’s Breaking Loose”, el trío no se olvidó de la coreadísima “Surf The Tsunami” y el tema homónimo, que fue la enésima excusa para seguir dando combustible a los más fiesteros para que no dejaran de hacer headbanging.

Por supuesto que ambos hermanos son el alma de Raven. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar la aplastante labor de su “motor”, el batería Mike Heller, quien se mostró como una apisonadora a la hora de impulsar a la banda y llevarla en volandas gracias a la rotundidad y contundencia que imprimió en andanadas salvajes y absolutamente humeantes como “Faster Than The Speed Of Light”. Fue una de las sorpresas de la noche. Y es que, tal y como nos comentó el propio John, para esta gira el trío ha repescado un tema que no ha sido habitual en sus giras, “Pick Your Window”, que representaba su obra de 1987, “Life’s A Bitch”. Quizá no fue el número más celebrado de la noche, pero sin duda sus seguidores más acérrimos agradecieron el gesto.

Con banda y público en perfecta sintonía y pasándoselo en grande, tocaba encarar la recta final del show y fue en este momento cuando la noche empezó a torcerse, propiciando que nos fuéramos a casa con un agridulce sabor de boca. No fue culpa de la banda, en absoluto. Lo que sucedió fue que, mientras el trío estaba enfrascado en hacernos cantar el incontestable estribillo de “On And On”, las luces del local se encendieron repentinamente. La banda no se dio por aludida y siguió tocando. Sin embargo, minutos después, mientras estaban interpretando el himnico e irreverente “Break The Chains”, alguien de la sala irrumpió en el escenario para comunicarle a Mark que debían finalizar el show. Evidentemente, la banda y sus seguidores no aceptaron de buen grado la noticia. Y pese a que el público protestó enérgicamente y la banda tardó bastante en abandonar el escenario, el concierto no se reanudó, dejándonos con la sensación de que el final de la descarga de Raven fue como un “coitus interruptus”, ya que en el repertorio que los británicos tenían previsto interpretar aún faltaba algún tema más.

En cualquier caso, fue un show trepidante, a la altura de la leyenda de una banda mítica e irrepetible que demostró que cuando hay diversión sobre el escenario, eso se transmite, y de qué manera. Sin embargo, fue una pena que el trío no pudiera acabar su show y tuviera que darnos las gracias a gritos desde el escenario, ya que ni tan siquiera les abrieron los micros para que pudieran despedirse de sus seguidores. En definitiva, los años pasan y Raven siguen ahí al pie del cañón, incombustibles, dejando constancia de que son uno de los precursores a la hora de apostar por la velocidad dentro del HEAVY METAL.




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