Cuando se habla del thrash metal americano, normalmente se hace referencia al selecto club que conforman “The Big Four”. Sin embargo, si miramos el asunto con perspectiva, creo que lo más lógico sería extenderlo a cinco, -creando la forma del pentagrama-, y así podríamos incluir a Exodus. Quizás no fueran los primeros en darse a conocer, tampoco han acabado siendo los más exitosos de una “hornada” absolutamente irrepetible que transformó para siempre el panorama del heavy metal. No obstante, lo que nadie puede discutirle a Exodus es que fueron una de las bandas fundacionales del estilo, tanto a nivel musical como de filosofía, confrontándose directamente con la escena "hair metal" que dominó la industria musical americana durante gran parte de la década de los ochenta. Parece mentira, pero más de cuatro décadas después, aquellos jóvenes y hambrientos thrashers continúan haciendo rugir sus guitarras para, ahora ya en edad madura, seguir dando combustible a los que quieren continuar haciendo headbanging. Su estilo, su esencia y, en definitiva, su personalidad han permanecido intactos. No puede decirse lo mismo de un line-up que de aquellas primeras encarnaciones; solo conserva al icónico batería Tom Hunting, que parece felizmente recuperado de sus problemas de salud, y al guitarrista Gary Holt, quien, tras haber formado parte en la última etapa de Slayer, parece nuevamente centrado en su “banda de toda la vida”.






