Desde que aterrizaron en nuestro país a principios de los noventa para formar parte de aquella gira ya legendaria junto a Medina Azahara, la relación de Rata Blanca con el público hispano ha sido especial. Además de los seguidores del hard rock y el heavy metal, en cada una de sus visitas el combo bonaerense ha estado siempre arropado por una nutrida representación de compatriotas. Eso ha conferido a todas sus presentaciones un cariz diferente, creando un ambiente de lo más cálido y efusivo, más propio de lo que suele acontecer en los conciertos al otro lado del “Charco” que en nuestro país. De cara a este nuevo periplo, la banda no traía un nuevo trabajo que presentar, sino que la excusa era conmemorar el trigésimo quinto aniversario de lo que fue su segunda entrega discográfica, “Magos, Espadas y Rosas”, la obra que a la postre significó el debut del vocalista Adrián Barilari en 1990.
