De todos modos, las huestes que lideran el guitarrista Malek Ben Arbia y el vocalista Zaher Zorgati no llegaban solas a la velada, ya que para romper el hielo y calentar al personal antes de su inminente desembarco contaríamos con la presencia de ROSES OF THIEVES. La formación húngara, que aúna en su propuesta metal melódico y elementos propios del folk con una orientación de lo más actual, debutaba en nuestro país en la presente gira, ofreciéndonos un jugoso anticipo de lo que será su aparición el próximo verano dentro del marco del Leyendas del Rock 2027. Con su nueva obra bajo el brazo, “Demons Ascend”, que vio la luz a finales de 2025 y del que nos ofrecieron un exhaustivo repaso, la formación que lidera el acordeonista, letrista y principal compositor Dominik Hristov-Todorov planteó un show frenético, en el que las canciones se fueron sucediendo sin darnos apenas tiempo para recuperar el aliento.
Pese a que en todo momento el quinteto —esta noche no los acompañó el violinista Tamás Bárdos— desplegó la positividad y el buen rollo propios del folk más animado y desenfadado, el respetable se mantuvo bastante expectante. Con todo, nadie puede discutirles su buen hacer a la hora de abordar los melódicos desarrollos de “Hymn of Hell”, o su facilidad para combinar melodías en un heterogéneo medley que incluyó retazos de “Once Upon A Time”, “Synonym For Blasphemy” y “The Viceroy”, alternando las contagiosas melodías del acordeón, la fuerza de las guitarras e incluso los ritmos bailables.
Variedad estilística, muy buen rollo y unos temas que incluyeron pasajes desatados y cercanos a la polca, como sucedió durante “Keep The Night Inside”, sirvieron para que poco a poco, aunque fuera tímidamente, el personal se fuera animando. Además de una sorpresa, que la banda incluyera en su repertorio la conocida “Boys (Summertime Love)”, de la explosiva Sabrina Salerno, fue la excusa perfecta para que todos nos animáramos a cantar el estribillo de la pieza que amenizó a los más veteranos la Nochevieja de 1987. Mucho más próximas a su zona de confort y a lo que podríamos denominar su estilo folkmetalero sonaron “Now You’re On” y “Taste Of Freedom”, en las que destacaron los registros líricos y elegantes de Ivett Dudás.
Como regalo para sus seguidores, la banda decidió incluir en su repertorio una composición que, según nos comentaron, todavía no han grabado: “The Last Thing”, que sirvió para darnos otra buena ración de desenfreno melódico junto a un ritmo de lo más enérgico, adictivo y bailable. El cambio de registro llegó al encarar la recta final del show con el más rockero “White Wolf”, que sirvió como excusa para volver a invitar a participar a los más animados. El cierre definitivo para el debut del combo húngaro en tierras catalanas corrió por cuenta de “Not Your Fate”, tras el que se marcharon acompañados de la cálida despedida del público barcelonés.
Los tunecinos irrumpieron sobre el escenario con unos minutos de adelanto sobre el horario inicialmente previsto, para romper el hielo y conectar rápidamente con un personal que quiso involucrarse al máximo, acompañando con palmas los compases iniciales de “The Funeral”. Con una amplia sonrisa dibujada en el rostro y luciendo una yubba negra de lentejuelas, el último en aparecer en escena fue Zaher, que rápidamente se puso al frente de sus compañeros para encabezar su particular torrente de sugerentes y exóticas melodías, contando en todo momento con el beneplácito de unos seguidores que quisieron hacer suya la singular melodía del tema de apertura antes de tributarles la primera ovación de la velada.
Sin darnos oportunidad de reponernos de la primera andanada, las sonoridades autóctonas de su zona sirvieron como preámbulo para adentrarnos en los desarrollos más contundentes y netamente metaleros que marcaron las estrofas de lo que fue su primera mirada al pasado en forma de “Born To Survive”, con Malek Ben Arbia dejando su “tarjeta de visita”. Tras darnos las gracias por el apoyo, la euforia del personal y el nivel de intensidad de la velada continuaron en aumento al seguir indagando en el material de “Shehili”, invitándonos a cantar mientras no dejábamos de mover los pies siguiendo el contagioso ritmo de la siempre efectiva “Dance”.
No fueron muchas las ocasiones en las que Zaher se dirigió al público y, además, sus parlamentos fueron bastante breves. En el primero de la noche nos agradeció que hubiéramos sacrificado el fútbol para estar con ellos. Así que, tras preguntar cómo iba el resultado, anunció que había llegado el momento de seguir indagando en su nuevo material con “Until The End”, para la que contaron con la colaboración de Ivett Dudás, protagonizando entre ambos un dueto que acabó convirtiendo el tema en uno de los momentos álgidos de la primera mitad del show. Evidentemente, el componente emocional también tuvo un protagonismo destacado en la descarga del combo tunecino, de modo que Zaher no dudó en presentar “The Clown” como una composición realmente importante para él. Además, su potencial melódico y su arrollador marchamo hímnico la convierten en una de las piezas llamadas a convertirse, si no lo es ya, en una “nueva favorita” para sus incondicionales. Para cerrar este tramo centrado en su último redondo, tuvimos ocasión de impregnarnos de las embaucadoras melodías y la percusión de matices étnicos de “Through The Seasons”, pero sin duda el punto culminante llegó con el abrumador estribillo que precedió a los vibrantes intercambios que protagonizaron Malek Ben Arbia y Kevin Codfert.
Las sonoridades desérticas no tardaron en conceder una ambientación de lo más especial y sugerente a las evocadoras melodías de “Tales Of The Sands”, que, sostenidas sobre las apabullantes líneas de bajo de Anis Jouini, acabaron conduciendo la pieza hacia un extenso desarrollo instrumental que sirvió para que los músicos se explayaran a su antojo y mostraran sus habilidades. Con los pies anclados en el pasado, MYRATH no dudaron en levantar la moral de la “tropa” con la apabullante “Merciless Times”, que nos dejaba al vocalista encaramado sobre la tarima mientras movía los brazos para buscar la complicidad de un público que coreó el tema dejando patente que, a estas alturas del show, había caído ya rendido ante el influjo melódico de los tunecinos.
Un rotundo cambio de timón sirvió para volver a centrar nuestro objetivo en “Wilderness of Mirrors”. Así que, tras un arranque grandilocuente, marcado por los coros grabados, Zaher guió nuestros pasos a través de sus intrincados recovecos instrumentales, permitiéndonos transitar por diferentes ambientaciones hasta aunar nuestras voces en una recta final vibrante y cargada de feeling. Mucho más intimista, elegante y delicada sonó “Soul My Soul”, con Zaher firmando nuevamente una interpretación de lo más emotiva y destacada, mientras el personal la acompañaba agitando los brazos de lado a lado antes de agasajarlos con una cerrada ovación. Aprovechando el momento de euforia, MYRATH remataron la primera parte del show con la fantástica “Endure The Silence”, que en esta ocasión sirvió para que fuera Kevin Codfertquien se luciera con sus teclados.
El paso por los camerinos fue rápido. Apenas transcurridos unos segundos, empezaron a sonar por megafonía las voces infantiles que anunciaban la llegada de “Les Enfants Du Soleil”, y con ella otra reseñable interpretación de Zaher en el arranque. El resto de sus compañeros no tardaron en sumarse para volver a hacer vibrar a un personal que no vaciló a la hora de acompañar con palmas el desarrollo central del tema. Nuestro viaje estaba llegando a su fin. MYRATH encaraban el capítulo definitivo de esta nueva incursión en tierras catalanas. Para rubricar su descarga por todo lo alto, confiaron, como no podía ser de otra forma, en la pegada y el arraigo de su mayor “hit” hasta la fecha, el siempre efectivo “Believer”, que sirvió para que los tunecinos se dieran su particular baño de masas, con todo el auditorio cantando y agitando los brazos de lado a lado siguiendo las indicaciones de Zaher.
No defraudaron: MYRATH volvieron a dejar patente sobre el escenario por qué son en la actualidad una de las bandas con más proyección internacional y por qué han conseguido asentar en poco tiempo una base de fans tan sólida. Con todo, hay algo que me gustaría comentar a modo de epilogo: me pareció raro el ritmo tan vivaz que tuvo el show. Apenas nos dieron tiempo para asimilar los temas que estaban tocando. Y, viendo el interés que mostraron por el fútbol, quizá lo hicieran para dar al público la posibilidad de ver el final del partido, lo cual me parece un buen detalle si eres seguidor del “deporte rey”. Un servidor no es partidario de las bandas que se marcan grandes discursos en directo, pero sí creo que un show debe estar estructurado y no ser simplemente una sucesión de canciones. Y es que, cuando uno va al cine y coincide con un partido importante, los títulos de crédito de la película no se proyectan a más velocidad.




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