martes, 5 de noviembre de 2013

SARATOGA-BIKINI-BCN-31-OCT-2013


A principios de este mismo año 2013 Saratoga aterrizaban  en Barcelona para presentar su última entrega discográfica “Nemesis”, ofreciendo  una notable actuación en la que, además de ratificar la calidad de sus nuevas composiciones y la plena vigencia de su actual line-up, la formación capitaneada por el incombustible Niko Del Hierro conmemoraba su vigésimo aniversario. Pero cuando parecía que la banda estaba viviendo uno de sus mejores momentos, con una buena  repercusión y continuas giras por España y Latinoamérica, sorpresivamente a principios del mes de Agosto saltaba la notica mediante un comunicado, firmado por el propio bajista, en el que se anunciaba un parón indefinido en las actividades del combo madrileño.

Pero antes de que la banda inicie  este anunciado “periodo  de  hibernación”, el cuarteto ha decidido despedirse de sus seguidores sobre las tablas, embarcándose en una serie de conciertos de despedida en los que la formación madrileña ha preparado un repertorio muy especial, realizando un amplio  recorrido a lo largo de  sus dos décadas de música y metal, haciendo especial hincapié en los mejores  temas  registrados por la actual formación, además de ofrecernos un exhaustivo repaso de sus piezas más clásicas y representativas.

La noche de difuntos fue  la fecha escogida para su despedida  en la Ciudad Condal, eligiendo para una cita tan especial y emotiva la Sala Bikini, donde unas cuatrocientas personas se reunieron para ser testigos, -quizás por última vez-, del arrollador directo de una de las formaciones más representativas y longevas del heavy metal nacional. Según lo previsto, a las 21 horas, el cuarteto saltaba sobre las tablas al son de una portentosa "Tras Las Rejas" que, a modo de presentación,  nos anunciaba la intención del combo  de ofrecernos una rotunda sesión de auténtico y genuino  Heavy Metal. Motivados, compactos, y muy concentrados  el cuarteto  del foro demostró durante sus dos horas de show la experiencia y profesionalidad adquiridas a lo largo de los años, logrando conectar con el público  desde los primeros compases del show, apoyándose en  la efectividad de temas como el que sirvió para presentar a la  actual formación en 2007 "El vuelo Del Halcón", con el que consiguieron hacer rugir con fuerza a toda la sala.

Aunque la actual encarnación de Saratoga ha facturado tres álbumes  de  estudio, lo cierto es que la primera parte del show estuvo basada, casi de forma íntegra, en la etapa de su anterior vocalista Leo Jiménez, descargando de forma consecutiva trallazos desbordantes de fuerza y rabia metalera como "A Morir", con la banda dándolo todo sobre las tablas liderados por un pletórico Tete Novoa, o la más introspectiva y emocional "Contigo, Sin Ti", con toda la sala cantando la primera parte del tema,  para que acto seguido  fuera Tony Hernando quien rematara la faena con una extraordinaria aportación solista. De hecho,  creo que el guitarrista  es quien más ha crecido en directo dentro del seno de la banda, ya que en cada una de las actuaciones que he presenciado de la formación madrileña lo he visto más cómodo y entregado, asumiendo cada vez  una mayor cuota de protagonismo.

La efusividad de los fieles de la banda volvería a explotar al oírse los primeros compases  del siempre consistente "Ángel De Barro", único recuerdo que tuvieron  para su trabajo  de 2004 "El Clan De La Lucha", convirtiendo la pista del Bikini en un verdadero hervidero, gracias a la gran labor de la banda, y a un final rotundo y demoledor con Andy exprimiendo  al máximo su kit. Con la gente, a estas alturas, plenamente metida en la descarga del cuarteto madrileño  era el propio Tete el que se encargaba de introducirnos, a capela, el siguiente tema de la noche, un vertiginoso “Las Puertas Del Cielo”, que conseguiría mantener el nivel de euforia entre los asistentes, y que acabaría fundiéndose con un trepidante “Resurrección”, con el que la banda facturaría una dupla asesina que nos hizo  viajar en el tiempo hasta la época de aquel fantástico “Agotarás”, un plástico que marcó un punto de inflexión en la carrera de la banda.

Tras haber invertido la primera parte del show en el material de épocas pasadas, esta segunda parte del repertorio estuvo claramente basada en las composiciones facturadas por la actual formación, centrando su objetivo en los temas de sus tres últimas entregas de estudio, “VII”, “Secretos y Revelaciones” y su más reciente “Nemesis”. Tras el derroche de velocidad y contundencia llegaba el  momento de volver a relajar un poco los ánimos, recurriendo a la ambientación más emotiva y sentimental de “Hasta El Día Más Oscuro”, que fue magníficamente recibida, y que dejó a toda la sala coreando el nombre del vocalista. Aprovechando la magia creada, la banda continuó explotando el filón de las atmosferas más densas e introspectivas, regalándonos una soberbia interpretación de “Luna Llena”, en la que Saratoga volvió a demostrar su gran maestría a la hora de desenvolverse en esos medios tiempos rugosos y cargados de intensidad.

Tras el pequeño paréntesis, ideal para recobrar el aliento, llegaba el momento de volver a hacer subir las revoluciones de una audiencia  entregada a la causa, y que mejor forma que apostar por una de las piezas más rotundas y contagiosas que ha facturado la banda durante esta última época, una apoteósica “Deja Vu”, en la que Tete nos ofreció todo un recital a la hora de subir y bajar sus tonos agudos, a la vez que  jugueteaba con su pie de micro, creando un fantástico ambiente y una gran conexión con los fans. Aunque todos los presentes éramos conscientes de la emotividad de la actuación de esta noche, lo cierto es que sobre las tablas se respiró un ambiente distendido y de camaradería entre los miembros del grupo, que no dejaron en ningún momento de bromear entre ellos e intercambiarse cómplices miradas, consiguiendo que temas como “Juicio Final”, extraído de su más reciente “Nemesis”, sonasen realmente compactos y arrolladores.

Un técnico y vistoso solo a cargo de Andy, en el que el percusionista dejó claro porque es uno de los baterías más reconocidos y respetados de este país, sería el preámbulo para uno de los momentos álgidos de la velada, un intenso “Sigues Estando (En Mi Vida)”, que fue recibida con auténtica devoción por parte de  un respetable que acompañó incansablemente cada una de las composiciones de la banda. La vuelta a su material más reciente vendría protagonizada por la oscura densidad de “Perversidad”, marcando un punto de inflexión dentro de la descarga de los madrileños. La encargada de traernos de vuelta a los terrenos más netamente metaleros sería la  dupla compuesta por “No Sufriré Jamás Por Ti”, con Tete cogiendo un teléfono de entre las primeras filas para que un aficionado se llevara a casa un fantástico recuerdo de esta noche inolvidable, y el canto ecologista contenido en “El Planeta Se Apaga”, en la que el vocalista hundió su micrófono  entre las primeras filas para facturar un final inmenso y apoteósico.

Tras unos minutos de tensa espera, durante los  que la audiencia se desgallitó, literalmente, pidiendo la vuelta de sus héroes sobre las tablas, el cuarteto regresaba a todo trapo y dispuesto a arrasar con todo en este tramo final de actuación, recurriendo para ello a todo un himno, su clásico “Heavy Metal”, que sonó especialmente potente y arrollador con toda la banda dando el 120 % sobre las tablas  capitaneados por un Niko Del Hierro realmente intenso y entregado, que no dejó en ningún momento de obsequiarnos con su amplio catálogo de muecas y gestos a la hora de aporrear sus cuatro cuerdas. Una arrolladora interpretación del tema que prestaba título a su cuarto trabajo “Vientos De Guerra”, sería el encargado de conducirnos a un irremediable final marcado por una de las piezas más coreadas de la noche, la composición que cerraba su tercera obra de estudio “Mi Ciudad”, el devastador “Perro Traidor”, que fue la encargada de dar por terminada la fantástica actuación del cuarteto  del foro.

Una vez finalizado el concierto, y tras el acostumbrado reparto de púas y baquetas, muestras de cariño y agradecimiento por parte de los músicos hacía su público, y la sensación entre los presentes de haber sido testigos del “hasta luego” de una de las bandas más grandes y queridas de la escena metálica española. Sin duda, la descarga de Tete, Tony, Andy y Niko fue de aquellas que sientan cátedra, y es que el nombre de Saratoga siempre ha sido sinónimo de fuerza, técnica, metal y sobre todo entrega.

Habiendo sido seguidor de la banda desde sus inicios, únicamente me faltó para acabar de redondear la noche, y que la velada fuera realmente memorable, que el cuarteto se hubiera decidido a rescatar, aunque solo fuera de forma testimonial y a modo de homenaje hacia sus fans más veteranos, alguna pieza de sus dos primeros trabajos, ya que creo que un guiño tipo  “Ningún Precio Por La Paz”, “Loco”, o su versión del “Resistiré”, hubiera sido el broche perfecto para una velada tan especial y emotiva como la de esta noche. En cualquier caso, no me gustaría acabar esta crónica sin desear toda la suerte del mundo a cada uno de los miembros de la banda en sus próximos proyectos, y desear que este “parón”, que están a punto de iniciar, sea simplemente un pequeño descanso que les permita volver pronto con más fuerza y energías renovadas . Hasta entonces estaremos aguardando su vuelta.





TEXTO:ALFONSO DIAZ

FOTOS:CARLOS OLIVER

viernes, 1 de noviembre de 2013

ULI JON ROTH+STINGERS-RAZZMATAZZ3-BCN-28-OCT-2013

Que los alemanes Scorpions son una de las formaciones más longevas y exitosas de la historia del rock mundial no es ninguna novedad. Durante las últimas décadas, la carrera de los de Hannover ha estado sembrada de grandes himnos, multitudinarias giras y un éxito sin precedentes en las listas de ventas de medio mundo. Pero como cualquier gran historia, la de la formación teutona tiene unos inicios, no excesivamente conocidos, que se remontan a principios de la década de los 70, cuando tras la edición de un prometedor debut "Lonesome Crow",  el pequeño de los hermanos Schenker fue reclutado por los británicos UFO. Es en este momento cuando entra en escena  el protagonista de esta crónica, el guitarrista Uli Jon Roth, quien se unió al tándem Meine/Schenker para facturar los siguientes cuatro álbumes de estudio de la mítica formación alemana, dejando en las composiciones de los de Hannover su virtuosismo y maestría, insuflando unos efluvios psicodélicos que impregnarían los surcos de obras como "Fly To The Rainbow"(1974), "In Trance"(1975), "Virgin Killer"(1976) y "Taken By Force"(1978).

El colofón definitivo a  este lustro psicodélico fue el imponente primer doble directo de la banda, el magistral "Tokyo Tapes" grabado en  tierras del sol naciente, y que sirvió para dejar para la historia un fiel reflejo de cómo eran las demoledoras descargas del quinteto durante el tramo final de la década de los setenta. Una vez consumada la salida de Roth, por las tan socorridas diferencias musicales, y confirmada la entrada de Matthias Jabs, el sonido de la banda derivó hacia terrenos más accesibles y comerciales, perdiendo definitivamente cualquier rastro de psicodelia.

 Durante este año 2013 se cumple el 40 aniversario de la entrada del guitarrista en el seno de Scorpions, y para celebrar esta efeméride, Uli Jon Roth ha montado un nuevo tour en el que rememora su época en el seno de la banda teutona, basando  su repertorio en el material que registró durante el periodo 74-78, dejando de lado, en esta ocasión, su extenso catálogo como artista en solitario y  sus trabajos con Electric Sun.

Concebido como una celebración, y un homenaje  a los primeros años de la  carrera de Scorpions, la velada contaba con la participación de Stingers, una cover-band que basa sus directos en el repertorio clásico de la formación alemana, haciendo especial hincapié en el material más exitoso facturado por Scorpions durante la década de los ochenta. Aunque para muchos, puede parecer un recurso fácil que los sevillanos basen su  repertorio en unos  temas que se han convertido en himnos para toda una generación de rockeros, lo cierto es que Stingers hacen una labor realmente destacable, ya que no se limitan únicamente a interpretar las canciones de forma reverencial y fidedigna, sino que, dentro de sus posibilidades, intentan recrear el ambiente de las descargas del mítico quinteto alemán, tributando no solo su música, sino también el vestuario, las poses y su  puesta en escena.

Aunque el pequeño escenario del Razzmatazz3 no fuera el marco más idóneo para que la formación sevillana  desarrollara todo su espectáculo, la verdad es que el quinteto cuajo una soberbia actuación,  haciendo volar nuestra imaginación hacia décadas pasadas gracias a la magia de clásicos del calibre de "Coming Home" o la roquera "Bad Boys Running Wild", que espolearon e hicieron cantar a una audiencia devota y veterana que disfrutó al máximo de la actuación de Stingers.

Tampoco faltaron momentos épicos como en "The Zoo", con ese característico ritmo zig-zagueante, con ambos hachas sirviendo como  plataforma para reproducir la característica torre humana que aparecía en la parte trasera del doble "Word Wide Live". No se dejaron en el tintero piezas como la  que abría aquel lejano “Animal Magnetism” de 1980  con un contagioso "Make It Real", que hizo vibrar intensamente a todos los presentes. El momento sensible y emotivo de la noche lo puso, como no podía ser de otro modo, la magistral "Still Loving You", con algunos mecheros dando color a una sentida interpretación en la que los sevillanos se hicieron acompañar por una cantante femenina que interpretó algunas estrofas en castellano.

La encargada de rematar su actuación fue  la tripleta  compuesta  por la setentera y pegadiza “Robot Man”, que volvió a poner a toda la sala a cantar el pegadizo estribillo, la siempre efectiva y explosiva “Blackout”, todo un himno generacional para los metaleros de los 80, mientras que la encargada de poner el definitivo  broche final fue la acústica “Winds Of Change”.

Sin duda Stingers demostraron un cariño y una devoción reverencial a la hora de  interpretar algunos de los clásicos más exitosos de una de las bandas más longevas y reconocidas de la escena roquera internacional, consiguiendo ofrecernos una actuacion sobria y vibrante que dejo con ganas de más a muchos de los asistentes. 

Aunque la actuación del mítico guitarrista germano estaba, en principio, programada para la sala mediana de Razzmatazz, la discreta afluencia de público, algo más de un centenar de fieles, provocó que el marco del show se trasladara  hacia la sala pequeña del Razz, concediendo al evento un ambiente íntimo y cercano, que nos permitió poder seguir las evoluciones de Roth y sus compañeros  a escasos metros de distancia. Quizás, el único inconveniente de tocar en la sala pequeña fue la dificultad que tuvieron los 6 músicos que acompañaban al “maestro” para poderse mover con soltura sobre las tablas.

Ante una audiencia devota y fiel seguidora de la trayectoria del mítico guitarrista alemán, la descarga arrancaba con “All Night Long”, composición que abría aquel legendario “Tokyo Tapes”, que nos mostraba a un Uli Jon Roth que, pese al tiempo transcurrido, sigue conservando ese aspecto de hippie calmado y tranquilo, con su bandana en la cabeza, su característico bigote, su cruz en el pecho, y su inseparable Sky Guitar, que sonó increíblemente aguda e hiriente en escena, dando mordiente y feeling a cortes como el bluesero “Longing For Fire”, escogido por el “maestro” para mostrarnos su habilidad y buen gusto a la hora de sumergirse en esos elegantes y virtuosos desarrollos solistas que siempre le han caracterizado.

Tras la primera ovación de la noche, era el propio Roth quien se dirigía al público para explicarnos el motivo de este nuevo periplo, que no era otro, que el de conmemorar el 40 aniversario de su unión a Scorpions. De forma que rápidamente, y ante la aprobación del respetable, la formación nos sumergió de lleno en la deliciosa psicodelia de una vibrante “Crying Days”, en la que brilló especialmente el vocalista  que acompaña al “maestro” durante este nuevo periplo europeo, el italiano Piero Leporale, quien supo imprimir la chispa  y  el feeling necesario a la clásica composición del “Vingin Killer” de 1976. Y es que, aunque evidentemente todo el peso de la descarga recayó sobre el veterano guitarrista, lo cierto es que Roth se rodeó para la ocasión de una banda de auténticas garantías, compartiendo el trabajo a las seis cuerdas con su fiel escudero Nicklas Turman, y el talentoso David Klosinski.

Los evocadores sonidos marinos serían los encargados de sumergirnos de lleno en la elegancia e intimismo  de “The Sails Of Charon”, rescatada del último trabajo de estudio que Roth grabó con sus ex­­-compañeros “Taken By Force” en 1978, para posteriormente ofrecernos un rotundo cambio de tercio, avasallándonos sin previo aviso con el marchoso y eléctrico “Sun In My Hand, con el que el “maestro” demostró que además de ser un verdadero virtuoso a las seis cuerdas también sabe defenderse con el micrófono, haciéndose cargo de las partes vocales. La vuelta a los terrenos más intimistas y emotivos vendría de la mano de la primera parte del efectivo “We´ll Burn The Sky”, que acabaría explotando definitivamente con la entrada de su potente  riff  central, impregnando a todos los presentes de su espíritu vitalista y roquero.

Pese a que todos los temas que sonaron durante el repertorio de esta noche habían sido compuestos y grabados en la gloriosa década de los setenta, lo cierto es que Roth y su banda supieron inyectar a las composiciones una fuerza y una actitud, que lograron que temas como “In Trance”, sonasen plenamente vigentes y actuales. Por otro lado, además de mostrarse como una fiera indomable a las seis cuerdas, el guitarrista alemán también dio buena cuenta de su buen gusto y formación neo-clásica a la hora de ofrecernos una larga introducción para la intimista “Fly To The Rainbow”, en el que entrelazó pasajes instrumentales, (de los que sus propios compañeros no se perdieron detalle), con otros momentos más intensos y cañeros que hicieron subir varios grados la temperatura entre un público emocionado y extasiado.

Aunque la descarga de esta noche estaba concebida como un homenaje a las seis cuerdas del maestro alemán, lo cierto es que el público también tuvo su pequeña parcela de protagonismo, haciéndose cargo de los coros en el vitalista y contagioso “I´ve Got To Be Free”, un canto a la libertad que, por derecho propio, se convirtió en uno de los puntos álgidos de la velada. La recta final de la actuación estuvo marcada por el clasicismo setentero de “Picture Life”, con el trio de guitarristas marcando poderosamente el contagioso riff central, haciendo las delicias del respetable, para sin darnos un respiro, introducirnos en la psicodélica “Catch Your Train”, en la que los altísimos tonos agudos de Piero Leporale volvieron a hacer rugir a todos los presentes.

La encargada de poner el punto y final a la descarga de Roth fue la “Blackmoriana”, “Dark Lady” con el vocalista, nuevamente, jugando con la audiencia, para posteriormente presentarnos a cada uno de sus compañeros antes de introducirnos en un rotundo y apoteósico in-crescendo final. Pero cuando parecía que la descarga había terminado, y gracias a la insistencia de un público muy cálido y entregado, el septeto volvió a colgarse los instrumentos para encarar una última composición, el eléctrico “All Along The Watchtower”, del maestro Jimi Hendrix, que serviría como brillantísimo colofón para la descomunal descarga del “maestro” teutón.

Mientras sus ex­-compañeros continúan exprimiendo al máximo la emotividad de su interminable gira de despedida, el veterano Uli Jon Roth ha decidido tributar, a su manera, su estancia en la mítica formación alemana, rescatando para sus actuaciones una colección de  composiciones que parecen olvidadas y enterradas para Scorpions. En cualquier caso, siempre resulta una enorme satisfacción ver en vivo  a músicos de la talla y la experiencia del brillantísimo guitarrista alemán.



TEXTO Y FOTOS:ALFONSO DIAZ

martes, 29 de octubre de 2013

CHILDREN OF BODOM+DECAPITATED+MEDEIA-RAZZMATAZZ2-BCN-26-OCT-2013


La formación capitaneada por el controvertido guitarrista Alexi “Wildchild” Laiho siempre ha estado en el ojo del huracán. A lo largo de su extensa trayectoria, una de las señas de identidad del poderoso quinteto de Espoo ha sido no dejar indiferente a nadie, trazando una gruesa línea divisoria entre sus detractores y sus más fieles seguidores. Tras un periodo en el que la formación parecía haber perdido  el rumbo, los finlandeses parecen haber retornado a  la buena senda gracias a la edición de su nuevo trabajo “Halo Of Blood”, un plástico que marca la  vuelta al sonido clásico de álbumes como “Hatebreeder” o “Follow The Reaper”.

Pese a que el cambio de sala, y la siempre inoportuna coincidencia con el clásico liguero del futbol español, hacían presagiar una discreta entrada para esta nueva visita del combo finlandés, lo cierto es que echando un vistazo a los alrededores del recinto podíamos comprobar el excelente ambiente que se respiraba durante la previa, donde  una larga cola a las puertas del local  ratificaba el enorme tirón que sigue conservando la banda, especialmente entre los más jóvenes.

Para redondear el atractivo cartel de esta tarde-noche de sábado, contábamos con la presencia  de los prometedores Medeia y de, toda una institución dentro de la escena europea, los veteranos “deathers” polacos   Decapitated.

Una media sala, con muchas ganas de caña y diversión, era el aforo que aguardaba impaciente la salida de la primera banda de la tarde, los finlandeses Medeia. Aunque no dispusieron de mucho tiempo, ni de un sonido excesivamente brillante, lo cierto es que el sexteto de Tampere salió a escena muy motivado, y dispuesto a aprovechar al máximo la oportunidad de tocar ante una audiencia tan receptiva y entusiasta como la que les aguardaba en la Ciudad Condal.

La encargada de abrir la descarga del joven sexteto  fue la trepidante y corrosiva “We All Fail”, con la que el rocoso combo finlandés ponía las cartas sobre la mesa, proponiéndonos un corrosivo death metal cargado de contundencia y voracidad, en el que destacaban unas originales y preponderantes líneas melódicas a cargo de los teclados de Laura Dziadulewicz, concediendo a sus composiciones un aire personal y característico que les hace desmarcarse del típico sonido deathmetealero.

Conscientes de la calurosa acogida obtenida, el vocalista Keijo Niinimaa no dudó en agradecernos nuestra presencia, habiéndoles elegido a ellos en lugar de seguir las evoluciones del clásico. Sin mucho más que añadir, y sin extenderse demasiado en las presentaciones, la banda continuo su descarga azotándonos sin piedad con la  opresiva densidad del tema que da nombre a su anterior trabajo  “Abandon All”, arrastrando  a todos los presentes a una intensa sesión de pogo y  “headbanging”.

A pesar de la orientación death metalera de la banda de Tempere, hay que destacar que los teclados tuvieron un notable protagonismo en muchos momentos de su actuación, como durante los compases iniciales de “The Unseen”, que acabó transformándose en un  torbellino crujiente y amenazante, que serviría  de preámbulo   para  el más melódico e intimista “The Burning”, en el que la dulzura de los teclados se mezcló  con la brutalidad abrasiva de unos arrolladores registros guturales.

Pero, pese a esos destacados desarrollos melódicos, está claro que lo que mejor define a estos chicos es su brutalidad, así que rápidamente recuperaron la senda de los ritmos intensos y poderosos para someternos al vendaval metálico contenido en piezas como “Dexcension”, extraída de su segundo trabajo “Cult”. Aunque la banda acaba de editar su último trabajo, lo cierto es que los finlandeses se reservaron su material más novedoso para rematar sus treinta minutos de show,  ofreciéndonos una doble ración,  consistente en  el tema que presta su nombre al plástico “Iconoclastic”, y el técnico y guitarrero “Misery Prevails”, que volvió a espolear a una audiencia que disfrutó al máximo de la descarga del sexteto.

Gracias a las buenas sensaciones dejadas por Medeia, y al empujón que supuso el ingreso de los más rezagados, una vez finalizado el partido, la sala presentaba un aspecto realmente atractivo, aguardando expectante la salida sobre las tablas del veterano cuarteto polaco. Para los que desconozcan la historia de Decapitated, hay que destacar que su carrera  está marcada por el trágico accidente de tráfico que en 2007 costó la vida al batería Witold “Vitek” Kieltyka, y causó graves lesiones al vocalista Adrian “Covan” Kowanek, obligándole a tener que abandonar su carrera musical. Tras un largo paréntesis, el hermano del difunto batería, el guitarrista Waclaw “Vogg” Kieltyka, reclutó al vocalista “Rasta” Piotrowski  para grabar su retorno bajo el título de “Carnival Is Forever”.

No era esta la primera vez que los polacos giraban por nuestro país presentando su última entrega discográfica, sin ir más lejos, hace menos de un año el cuarteto se presentaba en nuestros escenarios acompañando a los maestros suecos Meshuggah. Tras una introducción idílica,  salpicada de tintes acústicos, como es “Silence”, la banda salía a escena con el cuchillo entre los dientes, dispuesta a no hacer prisioneros y convencer a toda la parroquia congregada, recurriendo para ello a lo más abrasivo y demoledor de su repertorio, apostando por dar el pistoletazo de salida con la irrefrenable “Pest”, toda una bomba de relojería guiada  por los riffs “panterosos” de Vogg y los implacables cambios de ritmo del batería  Dawell juraszewicz. Durante toda su actuación, la banda se mostró sólida y muy compacta, sacando de sus instrumentos un sonido mucho más pulcro y potente que el de sus antecesores, lo que les permitió que temas como el clásico “Day 69”, sonasen especialmente técnicos y contundentes.

La vuelta a su material más reciente se produjo con la rugosidad cortante de la agresiva y directa “404”, que hizo subir considerablemente el nivel de intensidad entre las primeras filas, gracias a la labor de un comunicativo “Rasta”, que no dejo de animar al respetable, ni un solo instante, mientras no paraba de agitar sus larguísimos tirabuzones. Aunque el registro del actual vocalista es bastante más agudo que el de su predecesor, la formación polaca no quiso olvidarse de incluir algún pequeño guiño para sus fans más veteranos, rescatando para la ocasión piezas tan técnicas y abrasivas como “Post(?) Organic”, de su aclamado “Organic Hallucinosis” de 2006.

Pero sin duda los temas en los que más brilló el cuarteto polaco fue en los que “Rasta”, pudo mostrar sus registros más descarnados y “death-core”, como en la pieza que presta su nombre al último trabajo de la banda ”Carnival Is Forever”, con las primeras  filas volviendo a erigirse como protagonistas, para posteriormente dejar paso a la intrincada y cambiante “Homo Sum”, que fue respondida con una de las mayores ovaciones de la noche. La recta final de la brillante y sangrante actuación del combo polaco vino marcada por la inclusión de la pieza más antigua que descargaron, la implacable “Spheres Of Madness”, coreadísima por sus más fieles seguidores, y que servía para traernos al recuerdo aquella fantástica  gema titulada “Nihility”.

Después de haber consolidado su retorno con un disco que, pese al cambio estilístico, está a la altura de su legado,  y habiendo constatado la valía de su nueva formación en directo, creo que ya es hora de que la banda asuma el reto de volver a encerrarse en el estudio para grabar la continuación de “Carnival Is Forever”.

Una vez agotado el tiempo de los actos preliminares, llegaba el momento de las estrellas de la noche, los finlandeses Children Of Bodom. El quinteto de Espoo, no quiso faltar a su habitual cita anual con la audiencia catalana. Repitiendo el marco   de su anterior visita  a la Ciudad Condal, el combo finlandés  asaltaba al escenario precedido de unas envolventes y estridentes sirenas que, a modo de introducción, marcarían la entrada de los músicos sobre las tablas para abrir fuego con el primer single de su último trabajo, el devastador “Transference”, con el que consiguieron desatar la euforia de una audiencia muy animada y participativa, que apoyó al quinteto  durante toda la velada. Totalmente engullidos por el trepidante arranque, banda y público certificaban su excelente conexión al escucharse los primeros compases del clásico “Silent Night, Bodom Night”, en el que los integrantes de la formación se dejaron arrastrar por el entusiasmó desmedido de una audiencia caliente y entregada que, prácticamente, llenó la sala mediana del Razzmatazz.

Tras la primera gran ovación de la noche, Alexi se dirigió por primera vez a sus seguidores, agradeciendo su presencia y alentando al respetable a gritar con fuerza el título del siguiente corte “Sixpounder”, que sonó realmente crudo y majestuoso con toda la banda rayando a gran altura, sonando rápidos, técnicos y muy contundentes. Aunque en esta ocasión, la banda no llevaba un juego de luces tan vistoso como en anteriores visitas, lo cierto es que el quinteto supo aprovechar al máximo sus recursos lumino-técnicos a la hora de ambientar temas como la novedosa “Halo Of Blood”, en la que bañaron el escenario con esos demoniacos tonos rojizos.

Siguiendo con el repaso de su última entrega discográfica, el quinteto no quiso dejar de lado su faceta más melódica, atacándonos frontalmente con “Scream For Silence”, con el que se  calmarían un poco los ánimos entre las primeras filas, para que  posteriormente, la euforia volviera a desatarse cuando los teclados de Janne Wirman anunciaron la llegada de un nuevo clásico, un adictivo y fulgurante “Bodom After Midnight”, que espolearía nuevamente al respetable,  creando un ambiente  de éxtasis y excitación que alcanzaría su máximo  clímax cuando un largo acople de guitarra desembocó en el  místico y épico “Lake  Bodom”, que se convirtió en uno de los momentos álgidos de la noche, con todos los presentes tarareando su melodía y haciendo “headbanging” como si les fuera la vida en ello.

Pese a que la banda estuvo muy enchufada durante todo el show, sí que me dio la impresión de que, en esta ocasión, Alexi estuvo algo más estático y comedido, muy concentrado en su labor como guitarrista y vocalista, dejando un poco de lado las carreras y el “headbanging” para concentrarse en “clavar” sus partes. A lo que no renuncio el líder de la banda fue a su característica pose,  con su flecha apoyada en la rodilla izquierda  mientras sacaba la lengua de forma irreverente durante  cada una  de sus aportaciones solistas. La encargada de continuar con el ceremonial metálico de los finlandeses fue la siempre efectiva “Hate Crew Deathroll” en la que Alexi volvió a tirar de carisma para poner a cantar a toda la sala, provocando una estruendosa y prolongada ovación.

Un pequeño parón, que la audiencia aprovecho para corear el nombre  de la banda, sirvió para que los músicos se prepararan para sumergirnos de lleno en el oscuro y ambiental “Dead Man´s Hand On You”, cuarto y último tema rescatado de su más reciente entrega discográfica “Halo Of Blood”, y con el que consiguieron crear esa ambientación densa y opresiva que contrastaría vivamente con la dinámica contagiosa de la incendiaria “Are You Dead Yet?”, que si en anteriores descargas había servido para cerrar las actuaciones del combo finlandés, en esta ocasión, situada en mitad del show, pilló por sorpresa a los fans, convirtiendo la sala en un olla a presión  que reventó definitivamente con la  inquietante “Blooddrunk”.

El retorno a los derroteros más melódicos e intimista vendría de la mano de la emotiva “Everytime I Die”, con toda la sala cantando y acompañando a sus héroes en los estribillos, para que acto seguido, Alexi nos transportase a los lejanos tiempos del “Hatebreeder”, regalándonos, una recuperada para esta gira, “Towards Dead End” que cedería el testigo a una arrebatadora “Hate Me!”, durante la que Alexi y Wirman volverían a batirse en un incendiario duelo, intercambiándose vertiginosas melodías, provocando el delirio de sus incondicionales. Con el escenario sumido en la densidad de las luces verdes, y arropada por las calurosas palmas del respetable, arrancaba la última pieza de la descarga, una vibrante y arrolladora “Downfall”, que volvía a poner la sala patas arriba, y que marcaba la salida de los músicos hacia los camerinos.  

Con la gente totalmente entregada, coreando incansablemente el nombre de la banda, Laiho y sus muchachos regresaban sobre las tablas para ofrecernos un único bis, brindándonos una descomunal “In Your Face” que a modo de declaración de intenciones servía para poner un fantástico punto y final a la apoteósica descarga de la formación finlandesa.

Como suele ser habitual en todas las actuaciones de Children Of Bodom, siempre habrá quien opine  que la banda no estuvo a la altura, pero lo cierto es que, en esta ocasión, el combo finlandés cumplió con las expectativas creadas, ofreciendo un gran concierto en el que defendió con convicción sus nuevas composiciones, además de ofrecernos una selecta colección de clásicos. Sin duda, el buen hacer del quinteto, y la gran respuesta de un público fiel y entregado fueron los mejores ingredientes para una presentación realmente deliciosa. 



TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER