martes, 9 de julio de 2013

SOULFLY+INCITE+LODY KONG-SALAMANDRA-BCN-5-JUL-2013




Hay artistas  que parecen vivir un idilio permanente  con el público español. Este es el caso del carismático músico  brasileño Max Cavalera. Ya desde sus lejanos tiempos como frontman de Sepultura, Max siempre tuvo una relación especial con el público catalán, no en vano el concierto que  la banda brasileña  ofreció  el 31 de Mayo de 1991 en Barcelona  quedó inmortalizado en  el  video "Under Siege". Desde entonces,  el frontman  se ha convertido en un asiduo de los escenarios españoles descargando con sus bandas: Sepultura, Soulfly o Cavalera Conspiracy, en diferentes salas y festivales de nuestro país.

De cara a esta nueva visita, Max se presentaba liderando este “Maximum Cavalera Tour” acompañado de  sus vástagos: el mediano Zyon que actualmente ocupa el puesto de batería en Soulfly,  tras la retirada de David Kinkade en 2012; el pequeño Igor que junto al propio Zyon lideran a  los jovencísimos Lody Kong;  y los arrolladores Incite de su hijastro Richie, que demostraron su valía sobre las tablas, marcándose una presentación realmente contundente e impactante, convirtiéndose en los grandes  triunfadores de la velada.

A pesar de que el concierto estaba programado para un jueves, y de que no contaba con el aliciente que siempre supone la presentación de  un nuevo disco, lo cierto es que el Salamandra registró una buena entrada, gracias en parte, al empujón de última hora y al detalle de la organización de ofrecer 100 entradas a un precio reducido, lo que hizo movilizarse a algunos dudosos que un principio no tenían previsto acudir a su cita con el clan Cavalera.

LODY KONG

Con un escenario presidido por el  símbolo tribal de Soulfly, y  con suma puntualidad, arrancaba este  “Maximum Cavalera Tour”  con la actuación de los jovencísimos Lody Kong  que basaron su show  en la mezcla de la densidad de los guitarrazos del sonido Seattle y la rabia desmedida del punk, facturando unos temas que en ningún momento llegaron a conectar con una audiencia que se mantuvo bastante fría durante toda su actuación.

Pese a que durante sus treinta minutos de show, Lody Kong  gozaron  de un sonido potente,  e incluso pudieron hacer uso del juego de luces, lo cierto es que temas como el rabioso "Crazy Joe", con esos riffs sucios y rápidos a lo Fugazi, o el denso y rugoso "Triceratops", no llegaron a convencer a nadie, y evidenciaron que a la formación todavía le falta mucho rodaje.

Quizás, lo más destacado de su corta actuación fue el tramo final protagonizado por temas como “Topaz” , o su corte  más conocido "Monkeys Always Look", del que han grabado un video que ha servido como presentación para  su Ep de  debut “No Rules”.

INCITE

Tras el pequeño fiasco que supuso la breve actuación del benjamín del clan  Cavalera, llegaba el turno de la banda de Richie,  los portentosos Incite, con los que la cosa se ponía  bastante más seria. A pesar de que la banda no es excesivamente conocida por estos lares, el cuarteto de Phoenix  mostró una notable evolución con respecto a su anterior visita en 2009 acompañando a los propios Soulfly. Tras una intro ambiental,  el combo saltaba  sobre las tablas del Salamandra desbordantes de actitud y muy confiados, sonando crudos y viscerales, facturando una actuación demoledora que hizo las delicias de todos los que se acercaron a presenciar  su show. Lejos de las influencias grunge/punk de los jóvenes Lody Kong, la propuesta  de Incite  estuvo más centrada en un rabioso thrash-core repleto de riffs metálicos y salvajes, que se vieron reforzados por  la poderosa puesta en escena del “larguirucho” Richie, que se mostró como un frontman solvente y provocador, sabiendo conectar con la audiencia desde los primeros compases del show.

Con el cuchillo entre los dientes y muy motivados, Incite llegaban dispuestos a aprovechar al máximo su oportunidad, y con una consigna muy clara: ponerle las cosas  difíciles a “papa Cavalera”. Un arranque brutal y demoledor fue el que nos ofreció el cuarteto de Arizona, sometiéndonos sin compasión al ritmo trepidante de piezas como el rabioso “The Aftermath” o el rotundo “Die Alone”, ambos extraídos de su última entrega “All Out War”, con los que nos sometieron  a  su rodillo metálico y a  sus riffs rompe cuellos, provocando la algarabía entre los integrantes de las primeras filas.

Tras mostrar sus armas en un explosivo arranque, Richie y sus compañeros  echaban la vista atrás para ofrecernos una doble ración   de su álbum debut "The Slaughter", de la mano de cortes como "Down And Out", y el contestarlo e irreverente "Tyranny's End", con el que pusieron nuevamente a saltar a toda la sala, ratificando la sensación de que, a diferencia de la banda del joven Igor, Incite sí son una formación plenamente consolidada, a la que se le notan los quilómetros a sus espaldas  y el haber girado con bandas como Throwdown y Dillinger Escape Plan.

Sin dejar que la intensidad del show decreciera en ningún momento, el cuarteto americano siguió dando tralla, apoyándose para ello en los poderosos ritmos  de "Feel The Flames" y "Divided We Fail", tema que daba título a su primer Ep de 2007, para posteriormente embarcarse en una abrasadora recta final protagonizada por el tema que prestaba nombre a su debut "The Slaughter", y un visceral  "Army Of Darkness", durante el que Richie dio las indicaciones para formar un "wall of death" que desató la locura en la pista, consiguiendo cerrar por todo lo alto la arrolladora y sorprendente descarga de la formación del mayor de los hermanos Cavalera.

SOULFLY

Tras la brutal descarga de la banda liderada por el hijastro de Max, llegaba el turno de los cabezas de cartel Soulfly. Como principal novedad para la descarga de esta noche, la formación liderada por el carismático Max Cavalera nos ofrecía la participación de su hijo Zyon tras los tambores. Completando la formación de los actuales Soulfly  teníamos  al excelente guitarrista, y mano derecha de Max desde 2003, Mark Rizzo  y al  bajista Tony Campos.  Juntos han creado un equipo compacto y contundente, que está a la altura de las mejores formaciones que ha tenido la banda brasileña  a lo largo de su dilatada trayectoria.


Una intro tribal fue la encargada de marcar la apertura del show, para rápidamente dejar paso a "Prophecy", en la que pudimos observar el enorme tirón y magnetismo que sigue conservando el líder de la banda. Un músico todo carisma, que consigue conectar con su público desde los primeros compases del show, dirigiéndose  como un "gurú" a sus seguidores, convirtiendo cada una de sus actuaciones en una ceremonia de fuerza, metal y actitud. Sin conceder un segundo de tregua,  y sin dejar que el ritmo arrollador inicial llegara a decaer, el siguiente  clásico en hacer acto de presencia  fue una contagiosa "Back To The Primitive", perteneciente a su segundo trabajo “Primitive”,  que puso a toda la sala a botar mientras  coreaba de forma ensordecedora el contundente estribillo de la canción.

A pesar de que en esta ocasión el escenario fue mucho más modesto y sobrio que en anteriores visitas, no faltó  la bandera brasileña presidiendo el escenario,  apoyada sobre uno de los amplificadores, ni tampoco las constantes muestras de afecto y agradecimiento del músico de Belo Horizonte, que se mostró muy simpático  y entregado con su público, haciendo constantes guiños a los presentes,  e incluso chapurreando algunas frases  en español a la hora de presentar cortes  como "No Hope = No Fear", rescatada de su primer trabajo de 1998, y  la poderosa "Defeat U", con la que conseguían mantener el arrollador ritmo que lograron imprimir a estos primeros compases del show.

A pesar de que nunca fue un excelso guitarrista, (siempre me llamó la atención que Max llevara sólo cuatro cuerdas en su guitarra), lo cierto es que la imagen clásica del músico es con su instrumento colgado del cuello, es por ello que resultó cuanto menos curioso, ver como el orondo frontman dejaba su instrumento aparcado a un lado  para concentrarse en las labores vocales de "Seek ´N´Strike" , durante la que incluso se animó a dar saltos siguiendo el contagioso ritmo que proponía Zyon desde su kit. Tras una nueva charla, en un aceptable castellano, el vocalista volvía a recuperar su guitarra para marcarse un demoledor "I And I", y un corrosivo  "Babylon", para el que volvió a reclamar, una vez más, el apoyo de un respetable que se mostró muy participativo  y entusiasta durante toda la descarga de la formación brasileña.

Llegados a este punto, hay que reconocer, que pese al buen arranque del show, lo cierto es que me daba la sensación de que faltaba algo en la descarga de la formación carioca. No es que su concierto no estuviera siendo bueno, si no que me faltaba el clasicismo y la rabia de algunos de los temas que, guste más o menos a Max, siempre van a estar vinculados a su persona. Y sí, efectivamente, me estoy refiriendo a los temas que grabó junto a su hermano Igor en los añorados Sepultura. Sin duda, el tramo más trepidante del show arrancaba con los primeros compases de un comprometido "Refuse/ Resist", un tema que después de dos décadas sigue conservando su plena vigencia, tanto en lo musical como en su mensaje. Si buena fue la acogida que recibió el tema anterior, la sala se vino literalmente abajo al retumbar los primeros compases del arrebatador "Territory", también extraído del clásico "Chaos A.D.", haciendo subir la temperatura de la sala hasta límites insospechados,  provocando una locura generalizada que se tradujo en una sesión devastadora de pogo.

Tras la doble ración de material incluido en el icónico "Chaos A.D.", llegaba el momento de centrarse en otro de los proyectos protagonizados por Max a mediados de la década de los 90, concretamente en  los Nailbomb que formó junto al frontman de Fudge Tunnel Alex Newport. Un efímero proyecto industrial  con el que publicó un  par de álbumes,  y del que Max rescató dos joyas como "Cockroaches" y el hardcorero "Wasting Away". Inmersos plenamente en este paseo a través de la historia de la carrera del músico brasileño, no podía faltar el recuerdo hacia uno de los  álbumes más influyentes  de la década de los noventa, el seminal "Arise", del que nos ofrecieron una doble ración, fusionando dos de sus piezas más representativas, el iracundo  "Arise", y el rugoso  "Death Embrionic Cells”, que sigue sonando igual de crudo y tormentoso que hace veinte años. La pieza encargada de cerrar este amplio segmento de show fue la cortante "Straighthate", extraída del último álbum que Max grabó con Sepultura "Roots", una pieza que quizás no tenga el gancho de las anteriormente citadas, pero que en directo dio la talla, consiguiendo cerrar un tramo de concierto realmente vibrante y atronador, que a muchos de los asistentes nos supo a poco.

Tras una rotunda ovación, la banda regresaba a su propio material, echando mano  de "Rise Of The Fallen", única pieza rescatada de su  "Omen" de 2010, para acto seguido, pasar a presentarnos una de las composiciones que formara  parte de su nuevo álbum que, según nos comentó Max, estará listo antes de final de año. Para la interpretación de este "Bloodshed", el vocalista  contó con la colaboración de su hijo Igor, que secundó a su padre a la hora de interpretar unos rugientes coros.  Tras la colaboración del pequeño de la saga, y después de  un tímido jugueteo con el riff principal del "Iron Man" de Black Sabbath, que servía para reivindicarse como seguidores del heavy metal más clásico y tradicional, llegaba el turno de una despiadada y agresiva "Revengeance" extraída de su último trabajo "Enslaved".

A diferencia de lo que sucediera en  visitas anteriores, en esta ocasión, no hubo tiempo  para sets de percusión  tribal, ni tampoco para que Max nos deleitara  con su personal estilo a la hora de tocar el Birimbao, sino que el show estuvo totalmente orientado a ofrecernos la  faceta más netamente metálica de Soulfly. Tras unos segundos de descanso, la formación volvía sobre las tablas para arrancar los bises con  un trepidante "Roots Bloody Roots", que volvía a hacer levantar los puños de todos los presentes mientras la audiencia no dejaba de botar contagiada por la potencia y actitud de la banda. La última demostración de poderío metálico vino de la mano de un curioso medley en el que la formación brasileña fundió el marchoso “Jumpdafuckup”, el  brutal  "Eye For An Eye" y un pequeño fragmente del clásico “The trooper” de Iron Maiden, poniendo así el punto y  final a sus 70 minutos de show.

Aunque seguramente  Max nunca vuelva a grabar trabajos tan brillantes e influyentes  como “Chaos A.D.” o “Roots”, lo cierto es que el músico brasileño sigue conservando intacto todo su carisma y magnetismo sobre las tablas, facturando unos show intensos y convincentes, pero en los que quizás deja un excesivo protagonismo a los temas de etapas anteriores, y más si tenemos en cuenta que Soulfly han editado ocho álbumes hasta la fecha. En cualquier caso, tras el paso de este “Máximum Cavalera Tour” por tierras catalanas, sólo queda decir: ¡Gracias familia Cavalera y hasta la próxima!



TEXTO:ALFONSO DIAZ

FOTOS:CARLOS OLIVER

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