Además de ser una de la más celebradas, la reunificación de Helloween en 2017, aunando presente y pasado, fue todo un acontecimiento. He de admitir que un servidor era de los que albergada sus recelos a la hora de ver como encararían el trabajo de estudio con “tanto gallo en el mismo gallinero”, y más teniendo en cuenta que tanto los propios Helloween, como Gamma Ray, como la carrera en solitario de Michael Kiske no llevaban una buena dinámica en los últimos tiempos. Desde que la maquinaria de la banda se puso en marcha no han parado, alternando exitosas giras con diferentes lanzamientos, ya fueran singles, discos en directo, recopilatorios, o, por supuesto, ese trabajo homónimo que tanta expectación suscitó y que, -visto con el prisma que da el paso del tiempo-, sin ser un mal trabajo no llegó a colmar plenamente las expectativas de unos seguidores que en muchos casos esperábamos una piedra angular dentro del heavy metal, el power, o, en definitiva: “una obra definitiva”. Sea como fuera, “Helloween” sirvió para seguir agrandando tanto el catálogo como la leyenda de “Las Calabazas de Hamburgo”; quienes ,-de forma indiscutible y merecida-, pasaban a formar parte del Olimpo del Heavy Metal, liderando giras en pabellones y colocando su nombre en los puestos de privilegio de los principales festivales del Viejo Continente.
El tiempo pasa muy rápido. Cuatro años han transcurrido desde que viera la luz su, ya mencionada, obra homónima. Así que este nuevo trabajo, “Giants & Monsters”, ha vuelto a levantar bastante expectación entre sus seguidores, algo que se ha acrecentado con la publicación de dos adelantos: “This Is Tokyo” y “Universe (Gravity For Hearts)”, dos composiciones que en principio poco tienen que ver entre si, aunque que de alguna forma marcan la heterogénea personalidad tanto de esta decimoséptima entrega de estudio, como de la propia banda. Y es que a lo largo de sus cuatro décadas de andadura Helloween han tenido tiempo para “todo”. En cualquier caso, si nos ceñimos al contenido global del álbum nos enfrentamos a un trabajo más corto, con dos temas menos y casi quince minutos menos de duración. Eso hace que su escucha resulte más liviana y amena, evitando esa sensación de saciedad que a uno le quedaba tras la escucha integra de su antecesor.
Según sus créditos las labores compositivas se las han repartido Hansen, Weikath, Deris y Gerstner, contando únicamente el inicial “Giants On The Run”, con el trabajo cooperativo de Hansen y Deris. Sin embargo, según han declarado los propios miembros de la banda en las entrevistas promocionales previas a la salida del disco, todos han “metido mano” a la hora de completar los temas. El resultado final es un trabajo variado, más coral, en el que prima el colectivo, y en el que podemos disfrutar de una banda más cohesionada a la hora de plasmar en sus nuevas composiciones las diferentes aristas, caras y matices que han formado parte de su prolífica producción discográfica a lo largo de las últimas cuatro décadas, y que de alguna forma han esculpido y cincelado la personalidad y la filosofía de la banda. Otro detalle a destacar es la inclusión en algunos cortes de unos coros magnánimos y grandilocuentes, -tan habituales en los trabajos de Gamma Ray-, que no utilizaron en su anterior entrega. Siendo este un elemento que ha ayudado a potenciar la vertiente épica en varias de sus nuevas composiciones. Por supuesto que, además de algunos temas que rezuman ese enfoque clásico de la banda, -con solventes cabalgadas, estribillos pegadizos e hímnicos, melodías coreables e impregnadas de esencias “happy”, y fulgurantes duelos de guitarra-; también vamos a encontrar piezas más accesibles, de aromas hard rockeros y, por que no decirlo, con algunas melodías más poperas y tarareables, de esas que la banda empezó a incluir en sus trabajos a mediados de la década de los noventa, -coincidiendo con la entrada de Andi Deris-, y que han perdurado hasta nuestros días.
Otro detalle que no debe obviarse, y del que se ha venido hablando mucho en las últimas entregas del combo alemán, es del sonido y, por supuesto, de la producción del disco. Lo primero que me gustaría destacar es que Las Calabazas han vuelto a trabajar, básicamente, con el mismo equipo humano que en sus últimas entregas, contando tras los controles con Dennis Ward y Charlie Bauerfiend, con lo que podríamos tildar su sonido de continuista. Personalmente, me ha gustado mucho como suena la batería de Dani Löble con diferentes texturas y profundidades dependiendo del tema. Marcados, rotundos, y muy compactos, apuntalando el sonido para darle ese toque sólido y de puro heavy metal, -que se espera de una banda como Helloween-, suenan los dibujos del bajo de Markus Grosskopf. Punto ineludible a la hora de hablar de los actuales Helloween es la tripleta de guitarras que en esta ocasión está sublime: sonando absolutamente devastadora, con Hansen, Weikath y Gerstner repartiéndose no solo las labores instrumentales y solistas, sino también las compositivas, lo que hace que el resultado final sea una simbiosis perfecta entre el glorioso pasado de la banda y su exitoso presente. Otros que se reparten labores son Hansen, Deris y Kiske, los tres firmando unas partes solistas realmente brillantes: con Deris recuperando su mejor versión y Kiske demostrando que sigue siendo un privilegiado. Muy destacables me han parecido los temas en los que ambos comparten protagonismo, especialmente durante la balada “Into The Sun”. Mientras que los pasajes en los que se suma Hansen el disco llega a alcanzar dimensiones épicas.
Prescindiendo de aquellas características introducciones, -muchas de las cuales se iniciaban con la letra “I”, que abrían algunas de sus entregas más reseñables-, la nueva obra de Las Calabazas de Hamburgo arranca con una composición compleja, que supera los seis minutos de duración, -aunque en ningún momento llega a hacerse pesada-, y en la que la banda muestra muchas de las aristas de su sonido, permitiéndose hasta una fugaz incursión en sonoridades más cañeras, -contando con un pasaje en el que Deris sorprende con un registro rasgado, oscuro y agresivo-. Sin embargo, que no cunda el pánico, Helloween no han apostado por dar un giro traumático a su propuesta, ni mucho menos, sino que mantienen intactas todas sus señas de identidad aunque añadiendo algún elemento novedoso que no hace más que diversificar, aún más si cabe, el amplio rango estilístico de su propuesta. Entrando ya en el tema de apertura, que se titula “Giants On The Run”, se inicia de forma rimbombante para rápidamente adentrarnos en unos pasajes oscuros, por momentos casi introspectivos, con Deris recurriendo a registros graves para ir haciendo crecer el tema hasta abocarnos sobre una cabalgada que podríamos tildar como clásica dentro de la trayectoria de los germanos. Esa variación de tempo combinará las partes oscuras de sus estrofas con la vitalidad de un estribillo pegadizo, hímnico y altamente coreable, que sin duda funcionará muy bien en directo. Sin embargo, lo que podría parecer la estructura final del tema no tardará en alterarse con esa parte oscura, -con Deris tirando de registros rasgados,- a la que Hansen se encargará de dar replica. Acto seguido un interludio acústico será el elegido para conducirnos sobre un desarrollo más majestuoso, en el que tendrán cabida unos coros grandilocuentes y pomposos, -muy de la escuela Gamma Ray-, que se encargarán de acabar reconduciéndonos, poco a poco, sobre una implacable recta final con el estribillo nuevamente volándonos la cabeza inmisericordemente para completar el que sin duda es uno de los temas más camaleónicos, complejos y completos de este “Giants & Monsters”, y uno de los que creo puede optar, desde ya, a engordar su amplísima lista de clásicos.
Por supuesto que tras haber puesto las cartas sobre la mesa, “Savior Of The World”, me ha parecido una composición más directa, canónica, concisa y globalmente me atrevería a decir que más rápida. En definitiva, una pieza netamente power metalera, -mención especial merece la trepidante y bombardeante sección rítmica que conforman el afable bajista Markus Grosskopf y el batería Dani Löble- permitiéndonos volver a disfrutar de los altísimos registros de un Michael Kiske que se muestra en un buen estado de forma, desenvolviéndose como pez en el agua a la hora de estirar el final de algunos versos, o de hacernos volar al atacar ese estribillo “marca de la casa” que se verá coronado por un vertiginoso duelo entre “los hachas” para permitirnos viajar nuevamente, y de forma irremediable, hasta la gloriosa época de los “Keepers”, para alegría de sus fans más veteranos.
Quizás lo mejor de esta reunión de Helloween es que de alguna forma nos ha permitido volver a disfrutar de cosas del pasado, aunque sin renunciar a lo que ha sido su última etapa. Y es que tener varios compositores en el seno de la banda ha servido para, -como ya comenté-, hacer que se amplíe su “universo sonoro”. Además, se nota que aunque la idea principal del tema la aporte una de esas “cabezas pensantes”, los temas han sido trabajados en equipo, ya que podemos observar en cortes como “A Little Is A Little Too Much”, -que lleva el sello de Deris, y que indiscutiblemente tiene una orientación más hard rockera y comercial, con un estribillo que se repite cíclicamente junto a su melodía-; que estamos ante un trabajo más coral, de banda por así decirlo, de lo que fue su anterior entrega homónima. Nuevamente los germanos volverán a virar hacia derroteros más power metaleros durante “We Can Be Gods”, en el que las guitarras ganarán un puntito más de garra y velocidad par dar cobertura a un hímnico estribillo que volverá a despuntar antes de que en su solo de guitarra volvamos a percibir el gusto por ese speed ochentero que de, alguna forma, ellos mismos ayudaron a crear y popularizar para redondear un tema en el que también podemos apreciar algunos arreglos “muy Gamma Ray”, algo que servirá para concederle unas pinceladas épicas que le sientan realmente bien.
El sentimiento y la elegancia sin duda llegarán de manos de “Into The Sun”, una balada intensa y emocional, conducida por una preciosa y melancólica melodía de piano, y que contiene diferentes increscendos que harán que el tándem Deris/Kiske brille intensamente, firmando ambos una fantástica interpretación que sin duda se verá potenciada por los arreglos de cuerda. Sentimientos encontrados me dejó “This Is Tokyo”, tras las pertinentes y sucesivas escuchas. En las primeras aproximaciones, me pareció un corte que estaba un poco por debajo del resto. Sin embargo, tras empaparme del disco, he de reconocer que su estribillo y su melodía facilona se acaba quedando, hasta el punto de que uno se sorprende canturreando el tema sin apenas darse cuenta. De modo que no cabe la menor duda, la banda acertó plenamente al escogerlo como single. Aunque, personalmente, creo que como primer adelanto no es que sea precisamente de lo más representativo del álbum. En definitiva, un melódico y adictivo medio tiempo, muy pegadizo, y que además les sirve para tener un detalle con sus seguidores en tierras niponas.
Me ha gustado mucho como Las Calabazas han conseguido permanecer fieles en varios temas a sus raíces más clásicas, sin por ello perder ni un ápice de frescura, y sobre todo sin sonar desfasados. Y creo que temas como “Universe (Gravity For Hearts)”, -primero de los que firma Sasha Gerstner-, plasma a la perfección esa intención. Así que podríamos decir que nos enfrentamos a una composición que aúna muchos de los clichés que gustan a todos los seguidores de los de Hamburgo: un inicio lento, -que hace crecer la expectación del oyente-, con Kiske flanqueándonos el paso de forma elegante. No tardarán en armarse el resto de sus compañeros para lanzar una trepidante cabalgada, -que vuelve a mirar a sus raíces “Keeper”-, para abocarnos sobre un puente más melódico antes de afrontar un estribillo potente, rápido y de excelente musicalidad. En su ecuador, una parte “valle” aposentada sobre una cadencia rítmica más relajada que se irá envenenado para, tras un desarrollo en el que destaca la rotundidad del bajo de Mr. Grosskopf, abocarnos sobre un segmento en el que las voces se verán contestadas por unos coros potentes antes de encarar una trepidante recta final en la que sus “hachas” volverán a dejar su impronta personal. Sin duda, por lo menos para un servidor, uno de los mejores cortes de este “Giants & Monsters”, y otro de los que imagino no faltará en las descargas de su próxima gira.
Otra de las que podríamos decir que se acerca al material de los Helloween pre-reunión es “Hand Of God”, respaldada sobre un tempo más comedido en sus versos y contando con esa dinámica y musicalidad en su estribillo que sin duda nos suena muy familiar a los que nos hemos empapado de trabajos como “Straight Out Of Hell” o “My God-Given Right”. Un tema que quizás está un paso atrás en cuanto al resto del álbum, pero en el que resulta reseñable el protagonismo vocal de Deris, -con un inicio con voz filtrada-, y en donde lo mejor sin duda, -aunque lejos del speed/power-, son los dibujos en las partes solistas de guitarra. Como decía en “Giants & Monsters”, nos encontramos con muchos, por no decir todos, los elementos que han marcado la travesía de la banda en sus cuatro décadas de andadura. Y, por supuesto, la diversión y el buen rollo no iban a faltar a la hora de formar parte del tema más corto del disco: “Under The Moonlight”, que continente ese particular toque desenfadado y divertido, conectando de alguna forma con su material ochentero, aunque en esta ocasión sea con un ritmo menos trepidante aunque igualmente efectivo, y en el que no faltarán, aunque sea de forma sutil, los teclados y por supuesto los coros que se encargaran de arropar a Kiske en un tema que lleva la firma de Mr. Weikath.
Al igual que ya sucediera en su anterior entrega homónima, Helloween se han reservado una de sus mejores composiciones para cerrar el álbum. Los seguidores de Kai Hansen sabemos de su pasión por la ciencia ficción, el espacio y los contactos con otras civilizaciones. Pues es en estas coordenadas en torno a las que orbita “Majestic”, siendo otra de las piezas corales del álbum, a nivel vocal. Son más de ocho minutos en los que Helloween varían en varias ocasiones el ritmo, la intensidad y la orientación del tema, moviéndose con soltura por partes rápidas, otras más relajadas y, por momentos intimistas, -la parte central de Hansen me parece sublime-, y por supuesto el heavy metal más afilado y certero, con varias pinceladas épicas, y el punto de inflexión que aportan las altísimas tonalidades agudas ya en su desenlace. En definitiva, otra de las que seguro hará las delicias de sus seguidores de toda la vida, y también de los que se han sumado más recientemente a sus filas.
No nos engañemos a lo largo de los últimos cuarenta años Helloween han vivido momentos gloriosos, en los que su nombre ha sido punta de lanza del Heavy Metal, por lo menos en el continente europeo. Pero también épocas oscuras, en las que gran parte de la familia metalera parecía haberles girado la espalda. Sin embargo, todas esas vivencias han servido para forjar la personalidad de una banda única, irrepetible, y que a día de hoy parece estar viviendo una segunda juventud. Les costó mucho, quizás demasiado, limar asperezas, pero una vez las aguas volvieron a su cauce la unión entre los miembros clásicos y los que mantuvieron “viva la llama” parece estar funcionando a la perfección y dando unos suculentos frutos. “Helloween”, significó el resurgir de la banda, la piedra sobre la que debía cimentarse esta nueva etapa. Pues bien, “Giants & Monsters” es un paso más en esa senda: consolidando la formación, el sonido y el estilo a seguir, plasmando el buen rollo entre unos músicos que parecen haber sacrificado sus egos personales en favor del colectivo. Sinceramente, después de 17 entregas de estudio, y teniendo en cuenta que estamos hablando de una de las formaciones más influyentes de la escena europea, no creo que “Giants & Monsters” sea el mejor disco de la carrera del combo alemán, ni mucho menos. Sin embargo, creo que es una obra notable, que mantendrá a Helloween en ese estatus que tanto les ha costado alcanzar.
DISCOGRAFICA:REIGNING PHOENIX MUSIC
Lista de Temas:
01. Giants On The Run
02. Savior Of The World
03. A Little Is A Little Too Much
04. We Can Be Gods
05. Into The Sun
06. This Is Tokyo
07. Universe (Gravity For Hearts)
08. Hand Of God
09. Under The Moonlight
10. Majestic
No hay comentarios:
Publicar un comentario