Lo bueno de llegar pronto a
los conciertos es tener la oportunidad de descubrir nuevas banda. Precisamente
así fue como un servidor descubrió a Inglorious. La formación británica se
presentó en Barcelona antes de publicar su debut para telonear a The Winery
Dogs a principios del pasado 2016. Si en aquella primera visita Nathan James y
sus muchachos ya dejaron unas buenas sensaciones, con su nuevo trabajo bajo el
brazo “II”, el quinteto se ha reivindicado como una de las formaciones más
prometedoras dentro del hard rock europeo. Pese a ello, la sala no presentó un
buen aspecto, ya que apenas centenar y medio de seguidores fueron los que
se acercaron a la Sala Bóveda para presenciar su show.
