Para los que son ajenos al mundo del heavy metal y se dedican a tirar de tópicos y estereotipos constantemente, la música dura es un invento del diablo que escuchan tipos oscuros, siempre mal humorados, y en muchos casos marginales. Pero, señoras y señores, eso no es así. No descubro nada nuevo al decir que desde que a mediados de los 80 irrumpieron con fuerza en la escena europea bandas como Helloween el metal contó con una nueva sub-etiqueta el “happy metal”. E indudablemente, a día de hoy, uno de sus máximos referentes son los también germanos Freedom Call. Mucho ha cambiado la actual formación con respecto a aquella que debutó hace poco más de dos décadas con aquel prometedor “Starway To Fairyland”, ya que de aquella primera encarnación únicamente permanece el guitarrista y vocalista Chris Bay.
