Hay bandas míticas, irrepetibles, que marcaron una época dentro del universo del heavy metal..., que han dejado algo más que un puñado de excelente composiciones a lo largo de su carrera. Desde que se dieran a conocer en la década de los ochenta el nombre de W.A.S.P., siempre ha estado ligado a la polémica. Sus extravagantes vestimentas, sus llamativas puestas en escena, su actitud salvaje y descarada, la personalidad y los excesos de algunos de sus miembros, sus controvertidas letras, sus video-clips, los problemas con la censura ..., en definitiva todo esto y mucho más es lo que han dado de si más de cuatro décadas en la brecha, -que se dice pronto-, y eso precisamente es lo que íbamos a celebrar esta noche de sábado en la sala grande del Razzmatazz junto a el líder y la persona que ha dado continuidad a la carrera del combo californiano: Mr. Blackie Lawless. Evidentemente, la presente gira había levantado bastantes suspicacias, -y más teniendo en cuenta anteriores visitas en las que los americanos tiraron de bastantes elementos pregrabados-. Además, gracias a la inmediatez de las nuevas tecnologías, todos sabíamos de antemano en que iba a consistir el show de esta noche, y siendo justos podría decirse que el setlist se centró exclusivamente en lo que fueron sus primeros diez años de andadura, y lo que fueron sus 5 primeros lanzamientos de estudio, borrando de un plumazo todo lo publicado tras su aclamado “The Crimson Idol”. El otro aspecto que había hecho torcer el gesto a más de un seguidor de la banda era la duración de un show que consistía en apenas una decena de composiciones, siendo una de ellas un popurrí de varios temas, en total poco más de 75 minutos.


