martes, 9 de julio de 2013

SOULFLY+INCITE+LODY KONG-SALAMANDRA-BCN-5-JUL-2013




Hay artistas  que parecen vivir un idilio permanente  con el público español. Este es el caso del carismático músico  brasileño Max Cavalera. Ya desde sus lejanos tiempos como frontman de Sepultura, Max siempre tuvo una relación especial con el público catalán, no en vano el concierto que  la banda brasileña  ofreció  el 31 de Mayo de 1991 en Barcelona  quedó inmortalizado en  el  video "Under Siege". Desde entonces,  el frontman  se ha convertido en un asiduo de los escenarios españoles descargando con sus bandas: Sepultura, Soulfly o Cavalera Conspiracy, en diferentes salas y festivales de nuestro país.

De cara a esta nueva visita, Max se presentaba liderando este “Maximum Cavalera Tour” acompañado de  sus vástagos: el mediano Zyon que actualmente ocupa el puesto de batería en Soulfly,  tras la retirada de David Kinkade en 2012; el pequeño Igor que junto al propio Zyon lideran a  los jovencísimos Lody Kong;  y los arrolladores Incite de su hijastro Richie, que demostraron su valía sobre las tablas, marcándose una presentación realmente contundente e impactante, convirtiéndose en los grandes  triunfadores de la velada.

A pesar de que el concierto estaba programado para un jueves, y de que no contaba con el aliciente que siempre supone la presentación de  un nuevo disco, lo cierto es que el Salamandra registró una buena entrada, gracias en parte, al empujón de última hora y al detalle de la organización de ofrecer 100 entradas a un precio reducido, lo que hizo movilizarse a algunos dudosos que un principio no tenían previsto acudir a su cita con el clan Cavalera.

LODY KONG

Con un escenario presidido por el  símbolo tribal de Soulfly, y  con suma puntualidad, arrancaba este  “Maximum Cavalera Tour”  con la actuación de los jovencísimos Lody Kong  que basaron su show  en la mezcla de la densidad de los guitarrazos del sonido Seattle y la rabia desmedida del punk, facturando unos temas que en ningún momento llegaron a conectar con una audiencia que se mantuvo bastante fría durante toda su actuación.

Pese a que durante sus treinta minutos de show, Lody Kong  gozaron  de un sonido potente,  e incluso pudieron hacer uso del juego de luces, lo cierto es que temas como el rabioso "Crazy Joe", con esos riffs sucios y rápidos a lo Fugazi, o el denso y rugoso "Triceratops", no llegaron a convencer a nadie, y evidenciaron que a la formación todavía le falta mucho rodaje.

Quizás, lo más destacado de su corta actuación fue el tramo final protagonizado por temas como “Topaz” , o su corte  más conocido "Monkeys Always Look", del que han grabado un video que ha servido como presentación para  su Ep de  debut “No Rules”.

INCITE

Tras el pequeño fiasco que supuso la breve actuación del benjamín del clan  Cavalera, llegaba el turno de la banda de Richie,  los portentosos Incite, con los que la cosa se ponía  bastante más seria. A pesar de que la banda no es excesivamente conocida por estos lares, el cuarteto de Phoenix  mostró una notable evolución con respecto a su anterior visita en 2009 acompañando a los propios Soulfly. Tras una intro ambiental,  el combo saltaba  sobre las tablas del Salamandra desbordantes de actitud y muy confiados, sonando crudos y viscerales, facturando una actuación demoledora que hizo las delicias de todos los que se acercaron a presenciar  su show. Lejos de las influencias grunge/punk de los jóvenes Lody Kong, la propuesta  de Incite  estuvo más centrada en un rabioso thrash-core repleto de riffs metálicos y salvajes, que se vieron reforzados por  la poderosa puesta en escena del “larguirucho” Richie, que se mostró como un frontman solvente y provocador, sabiendo conectar con la audiencia desde los primeros compases del show.

Con el cuchillo entre los dientes y muy motivados, Incite llegaban dispuestos a aprovechar al máximo su oportunidad, y con una consigna muy clara: ponerle las cosas  difíciles a “papa Cavalera”. Un arranque brutal y demoledor fue el que nos ofreció el cuarteto de Arizona, sometiéndonos sin compasión al ritmo trepidante de piezas como el rabioso “The Aftermath” o el rotundo “Die Alone”, ambos extraídos de su última entrega “All Out War”, con los que nos sometieron  a  su rodillo metálico y a  sus riffs rompe cuellos, provocando la algarabía entre los integrantes de las primeras filas.

Tras mostrar sus armas en un explosivo arranque, Richie y sus compañeros  echaban la vista atrás para ofrecernos una doble ración   de su álbum debut "The Slaughter", de la mano de cortes como "Down And Out", y el contestarlo e irreverente "Tyranny's End", con el que pusieron nuevamente a saltar a toda la sala, ratificando la sensación de que, a diferencia de la banda del joven Igor, Incite sí son una formación plenamente consolidada, a la que se le notan los quilómetros a sus espaldas  y el haber girado con bandas como Throwdown y Dillinger Escape Plan.

Sin dejar que la intensidad del show decreciera en ningún momento, el cuarteto americano siguió dando tralla, apoyándose para ello en los poderosos ritmos  de "Feel The Flames" y "Divided We Fail", tema que daba título a su primer Ep de 2007, para posteriormente embarcarse en una abrasadora recta final protagonizada por el tema que prestaba nombre a su debut "The Slaughter", y un visceral  "Army Of Darkness", durante el que Richie dio las indicaciones para formar un "wall of death" que desató la locura en la pista, consiguiendo cerrar por todo lo alto la arrolladora y sorprendente descarga de la formación del mayor de los hermanos Cavalera.

SOULFLY

Tras la brutal descarga de la banda liderada por el hijastro de Max, llegaba el turno de los cabezas de cartel Soulfly. Como principal novedad para la descarga de esta noche, la formación liderada por el carismático Max Cavalera nos ofrecía la participación de su hijo Zyon tras los tambores. Completando la formación de los actuales Soulfly  teníamos  al excelente guitarrista, y mano derecha de Max desde 2003, Mark Rizzo  y al  bajista Tony Campos.  Juntos han creado un equipo compacto y contundente, que está a la altura de las mejores formaciones que ha tenido la banda brasileña  a lo largo de su dilatada trayectoria.


Una intro tribal fue la encargada de marcar la apertura del show, para rápidamente dejar paso a "Prophecy", en la que pudimos observar el enorme tirón y magnetismo que sigue conservando el líder de la banda. Un músico todo carisma, que consigue conectar con su público desde los primeros compases del show, dirigiéndose  como un "gurú" a sus seguidores, convirtiendo cada una de sus actuaciones en una ceremonia de fuerza, metal y actitud. Sin conceder un segundo de tregua,  y sin dejar que el ritmo arrollador inicial llegara a decaer, el siguiente  clásico en hacer acto de presencia  fue una contagiosa "Back To The Primitive", perteneciente a su segundo trabajo “Primitive”,  que puso a toda la sala a botar mientras  coreaba de forma ensordecedora el contundente estribillo de la canción.

A pesar de que en esta ocasión el escenario fue mucho más modesto y sobrio que en anteriores visitas, no faltó  la bandera brasileña presidiendo el escenario,  apoyada sobre uno de los amplificadores, ni tampoco las constantes muestras de afecto y agradecimiento del músico de Belo Horizonte, que se mostró muy simpático  y entregado con su público, haciendo constantes guiños a los presentes,  e incluso chapurreando algunas frases  en español a la hora de presentar cortes  como "No Hope = No Fear", rescatada de su primer trabajo de 1998, y  la poderosa "Defeat U", con la que conseguían mantener el arrollador ritmo que lograron imprimir a estos primeros compases del show.

A pesar de que nunca fue un excelso guitarrista, (siempre me llamó la atención que Max llevara sólo cuatro cuerdas en su guitarra), lo cierto es que la imagen clásica del músico es con su instrumento colgado del cuello, es por ello que resultó cuanto menos curioso, ver como el orondo frontman dejaba su instrumento aparcado a un lado  para concentrarse en las labores vocales de "Seek ´N´Strike" , durante la que incluso se animó a dar saltos siguiendo el contagioso ritmo que proponía Zyon desde su kit. Tras una nueva charla, en un aceptable castellano, el vocalista volvía a recuperar su guitarra para marcarse un demoledor "I And I", y un corrosivo  "Babylon", para el que volvió a reclamar, una vez más, el apoyo de un respetable que se mostró muy participativo  y entusiasta durante toda la descarga de la formación brasileña.

Llegados a este punto, hay que reconocer, que pese al buen arranque del show, lo cierto es que me daba la sensación de que faltaba algo en la descarga de la formación carioca. No es que su concierto no estuviera siendo bueno, si no que me faltaba el clasicismo y la rabia de algunos de los temas que, guste más o menos a Max, siempre van a estar vinculados a su persona. Y sí, efectivamente, me estoy refiriendo a los temas que grabó junto a su hermano Igor en los añorados Sepultura. Sin duda, el tramo más trepidante del show arrancaba con los primeros compases de un comprometido "Refuse/ Resist", un tema que después de dos décadas sigue conservando su plena vigencia, tanto en lo musical como en su mensaje. Si buena fue la acogida que recibió el tema anterior, la sala se vino literalmente abajo al retumbar los primeros compases del arrebatador "Territory", también extraído del clásico "Chaos A.D.", haciendo subir la temperatura de la sala hasta límites insospechados,  provocando una locura generalizada que se tradujo en una sesión devastadora de pogo.

Tras la doble ración de material incluido en el icónico "Chaos A.D.", llegaba el momento de centrarse en otro de los proyectos protagonizados por Max a mediados de la década de los 90, concretamente en  los Nailbomb que formó junto al frontman de Fudge Tunnel Alex Newport. Un efímero proyecto industrial  con el que publicó un  par de álbumes,  y del que Max rescató dos joyas como "Cockroaches" y el hardcorero "Wasting Away". Inmersos plenamente en este paseo a través de la historia de la carrera del músico brasileño, no podía faltar el recuerdo hacia uno de los  álbumes más influyentes  de la década de los noventa, el seminal "Arise", del que nos ofrecieron una doble ración, fusionando dos de sus piezas más representativas, el iracundo  "Arise", y el rugoso  "Death Embrionic Cells”, que sigue sonando igual de crudo y tormentoso que hace veinte años. La pieza encargada de cerrar este amplio segmento de show fue la cortante "Straighthate", extraída del último álbum que Max grabó con Sepultura "Roots", una pieza que quizás no tenga el gancho de las anteriormente citadas, pero que en directo dio la talla, consiguiendo cerrar un tramo de concierto realmente vibrante y atronador, que a muchos de los asistentes nos supo a poco.

Tras una rotunda ovación, la banda regresaba a su propio material, echando mano  de "Rise Of The Fallen", única pieza rescatada de su  "Omen" de 2010, para acto seguido, pasar a presentarnos una de las composiciones que formara  parte de su nuevo álbum que, según nos comentó Max, estará listo antes de final de año. Para la interpretación de este "Bloodshed", el vocalista  contó con la colaboración de su hijo Igor, que secundó a su padre a la hora de interpretar unos rugientes coros.  Tras la colaboración del pequeño de la saga, y después de  un tímido jugueteo con el riff principal del "Iron Man" de Black Sabbath, que servía para reivindicarse como seguidores del heavy metal más clásico y tradicional, llegaba el turno de una despiadada y agresiva "Revengeance" extraída de su último trabajo "Enslaved".

A diferencia de lo que sucediera en  visitas anteriores, en esta ocasión, no hubo tiempo  para sets de percusión  tribal, ni tampoco para que Max nos deleitara  con su personal estilo a la hora de tocar el Birimbao, sino que el show estuvo totalmente orientado a ofrecernos la  faceta más netamente metálica de Soulfly. Tras unos segundos de descanso, la formación volvía sobre las tablas para arrancar los bises con  un trepidante "Roots Bloody Roots", que volvía a hacer levantar los puños de todos los presentes mientras la audiencia no dejaba de botar contagiada por la potencia y actitud de la banda. La última demostración de poderío metálico vino de la mano de un curioso medley en el que la formación brasileña fundió el marchoso “Jumpdafuckup”, el  brutal  "Eye For An Eye" y un pequeño fragmente del clásico “The trooper” de Iron Maiden, poniendo así el punto y  final a sus 70 minutos de show.

Aunque seguramente  Max nunca vuelva a grabar trabajos tan brillantes e influyentes  como “Chaos A.D.” o “Roots”, lo cierto es que el músico brasileño sigue conservando intacto todo su carisma y magnetismo sobre las tablas, facturando unos show intensos y convincentes, pero en los que quizás deja un excesivo protagonismo a los temas de etapas anteriores, y más si tenemos en cuenta que Soulfly han editado ocho álbumes hasta la fecha. En cualquier caso, tras el paso de este “Máximum Cavalera Tour” por tierras catalanas, sólo queda decir: ¡Gracias familia Cavalera y hasta la próxima!



TEXTO:ALFONSO DIAZ

FOTOS:CARLOS OLIVER

domingo, 7 de julio de 2013

CRISIX-RISE ...THEN REST




Menudo pelotazo se han marcado con esta segunda entrega los catalanes Crisix. Partiendo de las buenas sensaciones que nos dejaron con su apabullante debut, el quinteto de Igualada no ha dejado de tocar en directo desde la publicación de "The Menace", consiguiendo acercar su arrebatador thrash metal "old school" a todos los rincones de la geografía nacional, labrándose una excelente reputación como banda de directo  gracias a unos shows divertidos y explosivos que les han servido, en poco más de cuatro años, para pasar de ser una joven y esperanzadora promesa a toda una realidad consolidada que pide a gritos una gira internacional para desplegar todo su potencial por el viejo continente como, con anterioridad, ya hicieran sus "hermanos" de Angelus Apátrida.

Para todos aquellos que sufrieron un grave problema de cervicales durante la escucha de su primer trabajo, he de anunciarles que posiblemente su dolencia se convierta en crónica  una vez le den al play del reproductor y empiecen a sonar los once cortes que integran este fantástico "Rise ...Then Rest". Musicalmente hablando, este nuevo trabajo del quinteto catalán sigue la estela trazada por su apabullante debut "The Menace", pero lejos de ser un calco de las estructuras contenidas en él, representa una marcada evolución en su sonido,  consiguiendo dar una mayor diversidad y consistencia a la propuesta de unos Crisix que se muestran mucho más maduros y precisos, sabiendo jugar de forma muy acertada con diferentes tempos y sonoridades,  lo que hace que, además de esa flema netamente thrashmetalera, las nuevas composiciones estén salpicadas con multitud de detalles técnicos y atractivos elementos  que consiguen que el quinteto suene mucho más cañero, dando más protagonismo a unas furibundas ráfagas hardcore en  algunos  de los estribillos.  Mientras que en otros cortes, se han decido a  ahondar en sus inquietudes más netamente heavys, dando cabida a unas jugosas y envolventes armonías de guitarra que evocan el  estilo de bandas clásicas del género como Metallica o Megadeth.

Otro de los detalles que me ha llamado especialmente la atención de "Rise ...The Rest" es que los temas son algo más cortos que en su predecesor, con lo que las nuevas composiciones suenan mucho más directas y concisas, yendo directamente al grano y sin perderse en estructuras demasiado enrevesadas. Con esto no quiero decir que los nuevos temas de la banda sean simples, ni mucho menos, si no que personalmente creo que en este nuevo trabajo las composiciones son mucho más redondas, y no tan retorcidas y complejas como en "The Manace", en el que daba la impresión de que la banda quería incluir multitud de riffs y variaciones rítmicas,  lo que hacia que algunos temas perdieran un poco de inmediatez y frescura. Para este nuevo trabajo, el núcleo de la formación catalana se ha mantenido invariable, estando integrada por Busy y Requena a las guitarra, el enorme July Baz encargándose de las voces, mientras que la atronadora base rítmica ha recaído en manos de Javi y el bajista Marc.

Una vez hechas las matizaciones previas, es momento de indagar en el material contenido en "Rise ...Then Rest". Lo primero que hay que destacar es la notable mejora en  el sonido y la producción del disco  que, en esta ocasión, ha recaído en manos de la propia banda y Javi Felez, realizando ambas partes un trabajo realmente brillante, consiguiendo dar una nueva dimensión a las guitarras de Requena y Busy, que suenan realmente matadoras. En cuanto al sonido de la base rítmica, podríamos calificarlo como simplemente arrollador, ya que Javi y Marc en este nuevo trabajo se consolidan como una de las mejores parejas rítmicas de nuestro thrash metal,. Vocalmente hablando  July ha conseguido arrancar  de sus cuerdas vocales multitud de registros, consiguiendo dotar a cada una de las composiciones de  una personalidad propia, aportando en algunas composiciones algunos tonos novedosos y desquiciantes que han conseguido insuflar un soplo de aire fresco al sonido de la banda catalana.

Y.I.F.F., son las siglas que dan título al tema de apertura, un puñetazo sonoro en toda regla  con el que los catalanes demuestran que regresan con las pilas bien cargadas y con una poderosa colección de incisivos riffs con los que cimentar un tema directo y dinámico, repleto de gancho y garra metálica en el que los contagiosos coros serán los encargados de dar velocidad junto a una bombardeante batería a un desbordante tema de apertura, que como principal novedad aporta unos interesantísimos desarrollos melódicos que nos anuncian la progresión de la banda hacia terrenos más netamente heavys, pero sin abandonar, en ningún caso, su thrash metal original. Un rotundo grito de July es el encargado de lanzar el furibundo y agresivo ataque que representa "Rise… Then Rest", el que para el que suscribe, es el tema más completo de todo el álbum,  ya que en él conviven fuertes latigazos thrashmetaleros con partes más crujientes y rugosas casi  propias del death metal, en una composición en la que el quinteto ha dado cabida a  unos coros rápidos y precisos, junto a unas rotundas armonías de guitarra, todo ello convenientemente diseminado a lo largo de sus cuatro minutos de  duración, creando un tema verdaderamente redondo  que es fiel reflejo del material contenido dentro del álbum.

“Bring´em To The Pit” tiene un inicio crujiente, liderado por unos  coros muy del estilo de los Anthrax de los 80, para rápidamente arrastramos a un tema ultra- rápido que nos muestra su afición desmedida por la velocidad y el sonido hardcore crossover propio de bandas clásicas como Suicidal Tendences o más contemporáneos como Municipal Wasted, creando un ejercicio de velocidad desbordante y agresividad desmedida que se lleva el galardón de ser el tema más rápido e incisivo de todo el álbum. Aunque en ningún momento el disco pierde su ímpetu thrashero, es en temas como “Those Voices Shall Remain”, cuando nos encontramos con unos Crisix más maduros, que saben manejar perfectamente los tempos, y no vacilan a la hora de  levantar un poco el pie del acelerador para concentrarse en la intensidad del tema, dejando paso a unos desarrollos más técnicos en los que tendrán un gran protagonismo las guitarras de Busy y Requena que nos ofrecen unos vistosos desarrollos.

El vendaval sonoro regresa de la mano de un iracundo e incendiario “One BY One” en el que quedan claramente reflejadas las influencias clásicas de la banda, pero convenientemente aderezadas con un sonido potente y actual,  en el que las guitarras y los contagiosos coros serán los encargados de abalanzarnos sobre la trepidante batería de un impresionante Javi, dando forma a un tema demoledor que, desde ahora, figurará entre los favoritos de los seguidores del combo catalán. Tal y como adelantaba al comienzo de esta review, es en temas como “Friezy The Tyrant”, donde la banda hace gala de su madurez compositiva y experiencia adquirida a base de tocar sin parar durante los últimos  años, mostrando la confianza suficiente para levantar el pie del acelerador para concentrarse en la contundencia y profundidad, consiguiendo que al abordar las partes mas melódicas la composición no pierda ni un ápice de su intensidad, dejando paso posteriormente a unos rápidos estribillos .

Es quizás el siguiente corte “Seven”, el que más próximo esta estilísticamente a su anterior trabajo “The Menace”, proponiéndonos una nueva racion de thrash metal "old school", en el que el quinteto nos muestra toda su voracidad metálica, y en la que destacan especialmente los cambios tonales de July,  y la crujiente parte intermedia creada por la base rítmica . Sin duda “Seven” no es  la pieza más rompedora de este “Rise… Then Rest”, pero su fuerza arrolladora y el excelente trabajo de las guitarras solistas hacen que el tema reclame un lugar destacado entre las nuevas composiciones de la banda. Nuevamente, vuelve a ser la contundente base rítmica la encargada de introducir la irrefrenable “Army Of Darkness”, otra nueva muestra de cómo la banda ha sabido en este nuevo trabajo sacar la esencia de su sonido y mezclarlo con algunos pasajes más comedidos para  fraguar una pieza de thrash metal con tintes progresivos, en el que pese a  que la velocidad no es la principal protagonista, la banda suena tremendamente poderosa y compacta. Seguramente sean  temas como “Army Of Darkness”,  los que marquen la línea evolutiva que la banda puede seguir de cara a futuros lanzamientos.

Tampoco podía faltar, al igual que en “The Menace”, el toque divertido y vacilón que siempre aporta el quinteto catalán en sus directos, y en este caso el cachondeo viene de la mano del contagioso y desternillante “Volcano Face”, un tema cargado de vertiginosos riffs y unos coros de lo mas cachondo,  que dejaran paso a un oscuro pasaje intermedio desde el que el tema ira creciendo progresivamente hasta desembocar en un final por todo lo alto. El retorno sobre los parámetros thrasheros llega con el aplastante “Scars Of The Wolf” con la banda aplastando todo a su paso, en una nueva andanada a piñón fijo en la que el quinteto nos regala unas furibundas ráfagas repletas de rabia moshera, dando su autentica medida,  intercambiando fraseos densos y crujientes con partes cargadas de melodía, redondeando una de las piezas que mas gustara a los fans mas veteranos de la banda catalana.

Y para cerrar la fiesta con un buen sabor de boca, que mejor que el ritmo desenfrenado del festivo “Waldi Gang” otra muestra del gamberrismo sonoro del quinteto, consiguiendo dar cabida dentro de su thrash metal a elementos de otros estilos. Una autentica pasada comprobar como estos chicos saben desplegar todo su potencial, permitiéndose licencias como el pequeño fragmento de “La Macarena”. Sin duda una inmejorable manera de cerrar un álbum brillante, dinámico y arrollador, que sin duda figurara en cualquier lista de mejores trabajos del año 2013.

Tras un debut realmente apabullante,  este segundo trabajo tiene que servir para consagrar al quinteto catalán como uno de los grandes buques insignia de nuestro thrash metal nacional. Ahora solo hace falta que puedan tener la oportunidad de defender este material en una gira fuera de nuestras fronteras, dándose a conocer como lo que son unos auténticos salvajes del thrash metal europeo. Quizás tendría que ser hora de que alguien se decidiera por apoyar fuertemente a nuestras bandas, y que apostara por una gira europea conjunta de los catalanes junto a sus hermanos de Angelus Apatrida. Sinceramente, creo que el éxito estaría asegurado.




Lista de Temas

1- I.Y.F.F.
2- Rise...Then Rest
3- Bring 'em to the Pit
4- Those Voices Shall Remain
5- One By One
6- Frieza the Tyrant
7- Seven
8- Army Of Darkness
9- Volcano Face
10- Scars of the Wolf
11- Waldi Gang

jueves, 4 de julio de 2013

SATAN-LIFE SENTENCE





Auténticos supervivientes de la N.W.O.B.H.M., los británicos Satan nunca fueron una banda al uso. Formados inicialmente en 1979, la propia denominación de la banda siempre fue un importante hándicap en su carrera, ya que mientras que por un lado contaban con un nombre impactante y fácil de recordar, también fue el causante de que la banda, a lo largo de los años, tuviera que cambiar su denominación en un par de ocasiones, pasando a llamarse Blind Fury o Pariah, provocando la   desorientación e incertidumbre de unos seguidores que, en algunos casos, llegaron a perderles la pista.

Tras unos años fuera de circulación, la banda resucitó para una actuación en el prestigioso festival alemán de Wacken en su edición de 2004, y posteriormente,  el line-up  que grabará el mítico "Court In The Act"  se reunió en 2011 para una gira que hizo escala en los festivales más importantes del viejo continente. Para consolidar esta nueva reunión, y conmemorar las tres décadas de la publicación de su  debut “Court In The Act”, la formación liderada por el vocalista Brian Ross ha puesto en circulación este nuevo trabajo “Life Sentence”, en el que el quinteto de Newcastle se reivindica como uno de los padres creadores del heavy/speed metal, demostrando  que la banda, a día de hoy,  sigue conservando  su plena vigencia, consiguiendo poner al día su personal propuesta basada en los parámetros del clásico sonido británico de principios de los 80.

Por si alguien tenía alguna duda de cómo iban a sonar los nuevos temas de la formación británica en pleno siglo XXI, la incógnita queda rápidamente despejada con la eléctrica entrada  propuesta en la  envolvente “Time To Die”, en la  que el quinteto no duda en pisar el acelerador al máximo, reivindicándose como uno de los precursores del speed/thrash de principios de la década de los ochenta, dejándonos un tema rápido y directo, que incluye unas cuidadas armonías  vocales en sus estribillos, junto a un atmosférico  desarrollo intermedio, todo ello aderezado por una sonoridad clásica de la N.W.O.B.H.M., con multitud de guitarras dobladas y el sonido poderoso del bajo de Graeme English marcando el ritmo de forma incesante. Demostrando una gran versatilidad, el disco prosigue con la crujiente “Twenty-Twenty Five”, en la que destaca especialmente la labor de Brian Ross, por el que parecen no pasar los años, ya que el vocalista sigue conservando toda la garra y personalidad en  sus registros vocales, consiguiendo desdoblar su voz en unos coros muy pegadizos que se verán potenciados por esas atmosferas oscuras y fantasmagóricas, consiguiendo  hacer crecer notablemente el nivel de intensidad de una composición muy apoyada en la rotundidad aplastante  de la base rítmica.

Como si de una vuelta a sus primigenios años se tratase, el quinteto británico nos ofrece “Cenotaph”, un auténtico compendio del clásico sonido británico de la N.W.O.B.H.M., incluyendo esos característicos desarrollos basados en  las armonías de guitarra junto a  unas endiabladas cabalgadas de bajo que desembocaran  en unas vertiginosas aceleraciones que te harán sacudir la cabeza, redondeando  la que es sin duda la composición más potente y precisa de este “Life Sentece”. El ritmo trepidante y la  velocidad endiablada de los riffs prosigue en  la brutal “Siege Of Mentality”, en donde las guitarras de Steve Ramsey y Russ Tippins, serán las encargadas de dar empaque y ritmo a una composición en la que nuevamente volverá a ser la batería de Sean Taylor la  que lidere  un trallazo directo y conciso, facturando uno de los momentos más trepidantes del álbum, y redondeando uno de los cortes que mejor funcionaran  en directo, gracias a su vitalidad contagiosa y a esos vistosos “Breaks intermedios” que evitan que el tema caiga en la linealidad.

Aunque la mayoría de los cortes contenidos en “Life Sentence”, están encaminados a la velocidad y los ritmos ágiles, lo cierto es que los británicos se muestran como auténticos maestros a la hora de encarar esas atmosferas densas, etéreas y envolventes que protagonizan cortes “Incantations”, en los que impregnan a sus guitarras de unas altas dosis de progresismo instrumental junto a unos registros vocales con una mayor carga teatral. Volviendo por sus fueros más speed metaleros nos encontramos con la marchosa “Testimony”, en la que Satan demuestran que poseen la fórmula que buscan incansablemente algunas de las nuevas bandas que intentan recrear esa particular visión del heavy/speed de la década de los 80, un riff marcado y rápido, unas líneas vocales melódicas  y  un excelente trabajo de armonías  serán los encargados de dar brillo  a una pieza que bandas como Cauldron o  Skull Fist desearían firmar en sus trabajos.

A pesar del tiempo transcurrido, los de Newscastle no han perdido su olfato a la hora de facturar esos estribillos pegadizos y machacones como sucede durante el guitarrero "Tears Of Blood", que constituye una nueva demostración de metal rápido y melódico, dando forma a un corte que perfectamente podrían haber incluido en su mítico álbum debut. Uno de los principales  atractivos de este “Life Sentence”, es la inmediatez de sus temas, ya que muchas de las composiciones incluidas en el álbum  se quedan dando vueltas en la cabeza después de tan solo un par de  escuchas, este es el caso del hímnico tema homónimo “Life Sentence”, una irresistible pieza repleta de dinamismo y contundencia,  sustentada por unos contagiosos coros y ese ritmo  trepidante y marchoso que invita a levantar el puño durante los estribillos.

El aroma de las grandes bandas clásicas de la década de los setenta queda patente en la cambiante “Personal Demons”, un interesante cruce entre los increscendos instrumentales cargados de clasicismo a lo Deep Purple,  y  los desarrollos densos y cautivadores que evocan a  unos primerizos Black Sabbath. La encargada de poner el broche de oro a este esperado retorno de  la formación de Newcastle es la densa y rugosa  “Another Universe”, en la que el ritmo cadencioso inicial, poco a poco, ira creciendo  en intensidad hasta convertirse en un poderoso uptempo liderado por unos riffs incisivos y un ritmo rotundo y machacón de batería.

Larga, muy larga ha sido la espera para poder degustar este nuevo trabajo de la mítica formación británica, pero una vez escuchado y asimilado, creo que este “Life Sentence” es un digno sucesor del legado de una banda que, por diferentes factores y vicisitudes, nunca tuvo ni el apoyo ni el reconocimiento que se merecía, quedando relegada a ser una banda de culto para los más estudiosos seguidores de la N.W.O.B.H.M. Ahora solo hace falta que la banda pueda ratificar el potencial de sus nuevas composiciones en directo, y que no nos hagan esperar otros 26 años para escuchar la continuación de este notable “Life Sentence”.



Lista de Temas


01.Time to Die
02.Twenty Twenty Five
03.Cenotaph
04.Siege Mentality
05.Incantations
06.Testimony
07.Tears of Blood
08.Life Sentence
09.Personal Demons
10.Another Universe