sábado, 26 de septiembre de 2015

NILE+SUFFOCATION+CHABTAN-RAZZMATAZZ 2-BCN-19-SEP-2015



Dos nombres ilustres dentro de la escena del death metal han unido sus fuerzas para recorrer el viejo continente durante este mes de septiembre,  asolando a los seguidores de los sonidos más crudos y técnicos. La tercera y última escala de este periplo por nuestro país aterrizaba el pasado Sábado en la Ciudad Condal, concretamente en la sala mediana del Razzmatazz, donde algo más de medio aforo se dio cita para presenciar la descarga de Suffocation y Nile. Aunque en esta ocasión la encargada de cerrar el cartel era la formación  capitaneada por Karl Sanders, lo cierto es que los neoyorquinos Suffocation disfrutaron de un tiempo y unas condiciones similares a las de los cabezas de cartel.

Pese a que en un principio la velada iba a contar también con el concurso de Embryo, -quienes ya nos visitaron recientemente abriendo las descargas de Melechesh- , un problema familiar de su vocalista, Roberto Pasolini, obligó  a que los italianos tuvieran que suspender su actuación, dejando a los franceses Chabtan como único aperitivo antes del inminente desembarco de ambas formaciones americanas.

Ante una sala todavía poco concurrida los chicos de Chabtan tomaban el  escenario con muchas ganas y muy motivados, dispuestos a dejarnos una buena muestra del material contenido en su reciente trabajo “The Kiss Of Coatlicue”. Pese a no ser excesivamente conocidos por estos lares, la formación parisina demostró muy buenas maneras, desgranando con total convicción su death metal melódico salpicado de fulgurantes ráfagas deathcore. En sus escasos treinta minutos Chabtan mostraron su potencial gracias a la contundencia desplegada en temas como la inicial “Anthropomophorphic Beast”, con la que su vocalista Christofer Rousseau nos invitaba a saltar y convertirnos en parte de la fiesta.

Otros factores que jugaron  muy a favor de la propuesta del combo francés fueron las constantes alusiones en sus letras a la cultura mesoamericana y los intensos duelos a los que nos sometieron los guitarristas Dimitry Merly y Jean-Philippe Porteux a lo largo de temas como “The Kiss Of Coatlicue”, que les servía para mostrar su faceta más melódica. Tampoco dejarían pasar la ocasión para adentrarnos en los derroteros más densos y farragosos propuestos en “Born From Vucub Caquix”, en los que apostarían por ralentizar la velocidad para centrarse en la intensidad de esos pasajes oscuros y despiadados.

Pero sin duda los mejores momentos de la descarga de Chabtan llegarían de la mano de “The Nahual´s Omen”, uno de los temas que mejor puede definir su estilo, ya que combina a la perfección: velocidad, intensidad  y esas sutiles  pinceladas técnicas que caracterizan su propuesta. El último cartucho en la recamara de la formación francesa estaría reservado para la brutalidad de  “Visions Of The Snake”,  que les servía para abandonar el escenario dejando  unas buenas impresiones entre una audiencia que se mantuvo bastante estática y expectante.

Los siguientes en tomar las tablas de un Razzmatazz 2 bastante más concurrido y animado serían Suffocation. Poco hay que se pueda decir del combo neoyorquino que no se haya dicho ya. Pilares indiscutibles del brutal death,  la formación tiene un prestigio y un carisma ganado a base de unas imponentes producciones de estudio y unos directos absolutamente devastadores, lo que les ha convertido en un nombre de referencia dentro de la escena. Pese a sus fantásticas credenciales, había mucha curiosidad entre los presentes por comprobar que tal se desenvolvería en directo el sustituto de Frank Mullen , Ricky Myers, ya que no teníamos apenas antecedentes de su labor como vocalista, siendo su ocupación habitual la de baterista, formando parte de bandas como Disgroge, Martyred o Sarcolytic.

Pese a la sorpresa de algunos despistados que no estaban al corriente del  cambio de vocalista, lo cierto es que los neoyorquinos funcionaron como una maquinaria compacta y perfectamente engrasada, desplegando toda su brutalidad desde el demoledor arranque protagonizado por el sorpresivo "Thrones Of Blood". Y es que lejos de concentrarse en el material contenido en su última entrega de estudio "Pinnacle Of Bledlam", Suffocation nos propusieron un repertorio basado en su material más clásico, haciendo especial hincapié en los discos facturados durante el primer lustro de la década de los noventa.

Aunque en líneas generales el sonido fue bastante bueno,  tanto Terrance Hobbs  y especialmente Guy Marchais  tuvieron que lidiar con algunos problemas técnicos en sus respectivas guitarras, algo que no impidió que temas como "Breeding The Spawn", sonarán absolutamente matadores,  consiguiendo que la parte central de la pista se convirtiera en un auténtico campo de batalla. Aunque los más veteranos echamos en falta la presencia y sobre todo el carisma de Frank Mullen, lo cierto es que Myers se mostró muy cómodo en su faceta de vocalista, moviéndose incansablemente sobre el escenario mientras animaba  decididamente  a una audiencia que respondió de forma impecable a trallazos descomunales como "Mass Obliteration”.

Como viene siendo habitual en sus directos la formación americana descargó de forma inmisericorde una buena ración de su material más clásico, para después, con el público ya completamente desatado, ofrecernos alguna muestra de su última entrega, en este caso la seminal "As Grace Descends". El contraste entre el presente y el pasado del quinteto llegaría cuando Myers presentó "Catatonia", haciendo referencia a que fue una de las primeras composiciones  escritas por la banda, sirviendo como una vedada invitación al caos y al descontrol, lo que provocó que entre las primeras filas se volvieran a organizar  unos concurridos pogos que sirvieron para escenificar la perfecta comunión entre banda y público.

A esta alturas del show estaba claro que Suffocation estaban haciendo méritos para convertirse en los indiscutibles triunfadores de la velada, pero por si algún escéptico todavía albergaba alguna duda sobre el potencial del quinteto, la siguiente en hacer acto de presencia sería "Liege Of Inveracity", con las guitarras de Hobbs y Marchais escupiendo sus mortíferos riffs como si de armas de destrucción masiva se tratase. Una de las pocas concesiones que los americanos se permitieron sobre el material facturado en sus últimos lanzamientos llegaría de manos del crujiente y lacerante "Dismal Dream", que sería el responsable de poner a gran parte de los presentes a hacer headbanging siguiendo sus pétreos riffs y las incisivas líneas de bajo de un Derek Boyer  que se mostró absolutamente intratable durante todo el show.

Lejos de egos y personalísimos, la banda funcionó en todo momento como un colectivo compacto y perfectamente conjuntado, proponiéndonos un ritmo muy dinámico, descargando cada una de sus composiciones con una intensidad y una agresividad verdaderamente descomunales, logrando que piezas como "Pierced From Within" nos volarán literalmente la cabeza. Debido a la cancelación a última hora de los italianos Embryo, el combo neoyorquino pudo ofrecernos un repertorio más extenso del que vienen descargando durante este tour, así que no faltaría durante el tramo final de su actuación  una segunda referencia hacia el material de "Pinnacle Of Bedlam", de manos de la hiriente y sobrecogedora "Purgatorial Punishment".

Debo reconocer que me sorprendió muy positivamente el reportorio escogido para la ocasión, desgranando con absoluta rotundidad algunos de los himnos que ayudaron a definir su estilo y personalidad dentro de la escena death metalera, lo que propició que la entrega del público fuera abrumadora, tal y como quedó patente al atacar un rotundo  "Effigy Of The Forgotten", con el que hacían fluir ese halo de oscura devastación que siempre les ha caracterizado, para posteriormente  proponernos un rotundo cambio de tercio que nos conduciría sobre la incendiaria "Funeral Inception".

La locura se desataría  cuando Myers anunció una de las piezas más clásicas dentro de la discografía del quinteto “Jesus Wept”, que nos dejaría la clásica estampa de Derek Boyer encorvado sobre su bajo mientras sus compañeros acababan de destrozar nuestras maltrechas cervicales. Una última estampida de los neoyorquinos nos conduciría sobre “Infecting The Crypts”, que sería la escogida para finiquitar  una descarga absolutamente brutal. Imponentes, Suffocation pasaron por la Ciudad Condal como una auténtica apisonadora, dejando tras de si a una audiencia completamente entusiasmada y a la que su fulgurante show se le hizo realmente corto.

Hacía ya bastante tiempo que los de Carolina del Sur no pisaban nuestros escenarios, si no me falla la memoria su última visita se remontaba a  finales de 2012, cuando compartieron cartel con dos instituciones como Morbid Angel y Kreator. De modo que con su flamante nuevo trabajo bajo el brazo  “What Should Not Be Unearthed”, y con la incorporación de su nuevo bajista Brad Parris, la formación capitaneada por Karl Sanders regresaba a los escenarios de la Ciudad Condal para proponernos un oscuro viaje a través de la cultura egipcia y mesopotámica. Desde su creación, hace más de dos décadas, Nile siempre han seguido su propio camino, trazando una ruta que les ha permitido adquirir una personalidad única y reconocible dentro de la escena. Aunque para algunos su propuesta siempre ha estado marcada por la temática de sus composiciones y por unas altas dosis de técnica instrumental, lo cierto es que los americanos nunca han renunciado a su vertiente más seminal y agresiva, y es que  tal y como comentaba el propio Sanders este nuevo trabajo representa un retorno al sonido de sus primeros trabajos.

Difícil, muy difícil lo iban a tener Nile para conseguir superar la descarga que nos acababan de ofrecer Suffocation, y más si tenemos en cuenta que la formación no se caracteriza precisamente por su dinamismo sobre las tablas. Precedidos de una larga e intrigante introducción el cuarteto aparecía en escena para dar el pistoletazo de salida con un suculento “Sacrifice Unto Sebek”, que desataba la euforia entre los más devotos mientras la banda empezaba a construir esa infranqueable pared sonora que siempre les ha caracterizado, con Sanders y Dallas Toler-Wade repartiéndose las tareas vocales. Con un sonido todavía poco matizado el ceremonial de los de Greenville proseguiría con un nuevo guiño al pasado, remontándonos en esta ocasión hasta su segundo trabajo “Black Seeds Of Vengeance”, del que rescatarían “Defiling The Gates Of Ishtar”, poniendo la nota de clasicismo a la velada gracias a  ese fulminante juego de guitarras dobladas.

Como ya sucediera en sus anteriores visitas, Sanders volvió a ejercer como líder indiscutible de la banda, tirando de carisma en muchos momentos del show y haciéndose cargo de la mayoría de las presentaciones. Lejos de desgranar los temas de su más reciente entrega, el tramo inicial del concierto estuvo reservado para bucear en su extenso catálogo, de modo que para proseguir el show la banda nos ofrecería una doble ración del material contenido en su obra de 2009  “Those Whom The Gods Detest”, desplegando ante la audiencia toda la voracidad  de “Kafir!”, para posteriormente dejar paso a la fantasmagórica cabalgada contenida en “Hittie Dung Incantation”.

Curiosamente, tras protagonizar un arranque un tanto frío, la banda empezaría a entonarse al centrar su objetivo sobre los temas contenidos en  “What Should Not Be Unearthed”, del que desgranarían piezas como la inmisericorde “Call To Destruction”, que nos traía de vuelta sobre las sonoridades más hirientes y amenazantes. Sin abandonar su último plástico el momento de rescatar esas ambientaciones del medio oriente llegaría con la introducción de la compleja “In The Name Of Amun”, durante la que se sucederían esos explosivos cambios de ritmo, alternando poderosas acometidas con pasajes más grandilocuentes y majestuosos.

A lo largo de la noche resultó evidente la evolución que ha experimentado el sonido de la banda con el paso de los años, ya que temas como “The Blessed Dead”, sonaron crudos e incisivos, desplegando su halo de misterio y oscuridad como si de una maldición se tratase. La dupla Sanders/Toller-Wade se mostró como un tándem perfectamente conjuntado, haciendo gala de una sincronización perfecta a la hora de atacar los demoniacos riffs de “Ithyphallic”, que supondría su único recuerdo hacia su trabajo de 2007.

Una nueva mirada sobre los primeros tiempos de la banda nos acabaría abocando sobre la primeriza “The Howling Of The Jinn”,  rescatada de aquel lejano e imperial “ Amongst The Catacombs Of Nephren-Ka”, que ambientada con esos tenebrosos teclados pregrabados acabaría poniendo a gran parte de la audiencia a hacer el símbolo de bestia. Tras una mordaz introducción, durante la que se despacharon a gusto contra los medios no afines y los  trolls de internet, el nivel de intensidad no decaería gracias a la velocidad contenida en “The Inevitable Degradation Of Flesh”, que se convertiría en la antesala perfecta para “Evil To Coast Out Evil”, que sería la escogida para retornar sobre el material de su última entrega discográfica.

Con la descarga encarando su recta final llegaba el momento de recurrir a la artillería pesada, siendo la elegida para volver a hacer subir los ánimos entre la concurrencia uno de los buques insignia de “In Their Darkened Shrines”, el abominable “Sarcophagus”, que hacia decrecer el nivel de revoluciones haciéndonos reptar por sus sinuosas melodías. Con Sanders acercándose hasta el filo del escenario para preguntarnos si estábamos cansados, llegaba el momento de “Lashed To The Slave Stick”, mientras que la elegida para echar el cierre a su actuación sería la explosión de rabia y ferocidad contenida en “Black Seeds Of Vengeance”.

Buena actuación en líneas generales de Nile, aunque como siempre suele sucederme cuando presencio las descarga de los egiptólogos americanos su sonido en directo no estuvo a  la altura de sus producciones en estudio, amen de que volvieron a mostrarse excesivamente fríos en escena. En resumen, gran noche de death metal en la Ciudad Condal, aunque en esta ocasión fueron Suffocation quienes se llevaron el gato al agua,  ofreciéndonos una descarga verdaderamente abrumadora, pese a no contar con el concurso  del carismático vocalista Frank Mullen.


TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER

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