Muchos
conciertos, poca pasta en el bolsillo, fechas pre-navideñas, un jueves por la
noche..., muchas son las excusas que se pueden poner para justificar la floja asistencia
de público que se dio cita para seguir la descarga de Jolly Joker el pasado
jueves 10 de diciembre en la Ciudad Condal. Pero lo que resulta realmente triste es cuando a uno le queda la impresión
de que no es la banda, ni la sala, ni el precio de la entrada lo que ha fallado,
sino la audiencia.
