Pertenecer a una gran hermandad, indudablemente, es algo que te marca de por vida. Y cuando uno ha formado parte de la trayectoria de una de las bandas más emblemáticas, pioneras e icónicas dentro de la escena thrasher de la Bay Area, eso sólo puede marcarte positivamente. Rob Dukes militó en Exodus entre 2005 y 2014, prácticamente una década en la que dio a la propuesta de la mítica formación de San Francisco una orientación más hardcore, que si bien no acabó de convencer a todos los incondicionales del combo que capitanean Tom Hunting y Gary Holt, si que sirvió para mantenerlos a flote en momentos de incertidumbre, facturando álbumes como “Shovel Headed Kill Machine”(2005), “The Atrocity Exhibition:Exhibit A”(2007), “Let There Be Blood”(2008) y “Exhibit B:The Human Condition”(2010) , manteniendo el sitio caliente hasta el retorno de Steve “Zetro” Souza con el aclamado “Blood In, Blood Out” de 2014. En cualquier caso, el objeto de las siguientes líneas no es loar los parabienes del legado de los míticos Exodus, sino hablar de una banda de presente y con un futuro altamente prometedor como son Generation Kill. Nacidos en 2008 los thrashers neoyorquinos que lidera Rob Dukes no tardaron en hacerse un nombre dentro de la escena gracias a las buenas críticas que cosecharon con su debut “Red White And Blood” y su posterior “We´re All Gonna Die”, asentando con ellos las bases de una propuesta que hace confluir los característicos riffs humeantes y afilados del thrash metal con la rabia del hardcore, aunque sin dejar de lado algunas pinceladas del groove de la segunda mitad de la década de los noventa.


