
Pocos tipos me parecen tan auténticos como Chris Boltendahl, sólo así puede explicarse que haya conseguido mantener a flote a una banda como Grave Digger durante más de cuatro décadas, y es que pese a poseer una sólida carrera discográfica y gozar de una excelente reputación como banda de directo, lo cierto es la formación germana nunca ha llegado a jugar en “las grandes ligas”, siempre han permanecido en segunda fila, y quizás haya sido eso lo que les ha permitido permanecer fieles a su estilo y a su personalidad. Nunca han renunciado a su esencia, ni al heavy metal más potente y genuino. Sí, quizás más de uno se viera tentado a ubicarlos en el saco del power metal, especialmente durante la segunda mitad de los noventa cuando firmaron esa genial”Trilogía De La Edad Media”, pero mirando su trayectoria con perspectiva resulta evidente que son una banda de puro y genuino heavy metal. Pese a que los cambios de line-up han sido una constante a lo largo de todos estos años, la actual encarnación que completan junto al carismático frontman el guitarrista Axel “Ironfinger” Ritt, el bajista Jens Becker y el batería Marcus Kniep lleva ya bastante tiempo trabajando junta.