Si hay una banda que puede
vanagloriarse de convertir en oro todo lo que toca esa es Kiss. Desde que Paul
Stanley y Gene Simmons dieran sus primeros pasos en el negocio musical a principios de la década de los setenta, este
insigne dúo ha elevado a un nuevo nivel la palabra negocio dentro del mundo del
rock n´roll. Aunque indudablemente el mayor aliciente para los seguidores de
los neoyorquinos ha sido siempre la
música, la mítica formación ha sido capaz de ligar su nombre y su
característico logo a una inacabable lista de artículos que abracan desde
cepillos de dientes a ataúdes, convirtiéndose en algo más que un simple grupo
musical. También ha ayudado a fraguar su leyenda la espectacularidad que
siempre ha acompañado a sus directos, convirtiendo cada una de sus presentaciones
en un monumental despliegue de pirotecnia, luces, fuego y fantasía, elevando la
palabra espectáculo a su máxima expresión.