Aunque mirando el currículum de los miembros que integran Pounder uno podría esperarse una propuesta más versada hacia el death metal y tesituras más extremas, lo cierto es que desde que el combo de Los Angeles publicó su primer EP “Faster Than Fire” dejó claramente asentadas las bases de un sonido plagado de reminiscencias clásicas y en el que no se cortan a la hora de mostrar su devoción por los nombres más emblemáticos, míticos y ochenteros dentro de la escena del heavy metal. Todas esas buenas sensaciones quedaron plenamente ratificadas a principios de 2019 con las notables críticas que recibió su primer largo “Uncivilized”. De cara a este segundo lanzamiento la banda que conforman el polifacético Matt Harvey (Exhumed, Gruesome...), Alejandro Corredor (Nausea), y Tom Draper (Carcass), han apostado por llevar su sonido un paso más allá. De modo que sin renunciar a las señas de identidad que marcaron su anterior redondo, podríamos decir que han optado por levantar ligeramente el pie del acelerador para adentrarse de lleno en tesituras más hard roqueras. Para ello han resultado fundamentales la frescura de unos riffs altamente adictivos y el tratamiento que se ha concedido a unos coros que ahora suenan mucho más potentes y protagonistas, convirtiendo las piezas en himnos que en otra época perfectamente podrían haber llegado a ser coreados en recintos de mediano aforo.
