Normalmente en cada país suele haber una banda que le representa dentro de la escena metálica internacional, y si hablamos de nuestros vecinos portugueses creo que es indiscutible que esa formación es Moonspell. A lo largo de su dilatada y prolífica andadura los de Amadora han tocado diferentes estilos siempre de forma brillante, dejando al oyente con unas magníficas sensaciones, y además contando con el carisma y la personalidad arrolladora de un grandísimo frontman como es Fernando Riberio. Además la banda siempre ha tenido una relación especial con nuestro país, ya que desde que vinieran por primera vez a mediados de los noventa abriendo para Morbid Angel nos han visitado en infinidad de ocasiones. En esta ocasión los lusos no traían nuevos temas que presentar, es más en sus últimas visitas ya habían dado buena cuenta de su fantástica obra conceptual “1755”, que versa en torno al gran terremoto que asoló en ese año la ciudad de Lisboa. En cualquier caso, la banda se ha fraguado una excelente reputación a lo largo de los años, así que no me sorprendió que la sala acabara presentando una muy buena entrada.
