La carrera de los finlandeses Sonata Artica es un claro ejemplo de división
de opiniones entre la parroquia metálica. Aparecidos como parte de la última
oleada power metalera de la década de los 90, la banda se presentaba al mundo
pisando fuerte con trabajos como "Ecliptica" (1999) o
"Silence" (2001), con los que consiguieron posicionarse como uno de
los principales referentes de ese power metal melódico heredero de los clásicos
Helloween. Pero la constante evolución en su sonido y su insistente
búsqueda de un estilo más personal y característico con álbumes como
"Unía"(2007) o "The Days Of Grays" (2009) acabaron
propiciando que algunos de sus primeros seguidores fueran perdiendo el interés
en sus posteriores lanzamientos discográficos.
