jueves, 11 de mayo de 2017

DREAM THEATER-RAZZMATAZZ-BCN-28-ABR-2017


Tras dejar de lado nuestro país durante la gira de presentación de su último trabajo "The Astonishing", Dream Theater regresaban a la Ciudad Condal para conmemorar junto a sus seguidores el vigésimo quinto aniversario de "Images And Words", el plástico que marcó la entrada del vocalista James LaBrie. No era está la primera vez que los maestros de Long Island  se presentaban en solitario a la cita, ya que viene siendo habitual que cada cierto tiempo nos visiten en formato "An Evening With", con lo que todos teníamos claro que sería un show extenso, en el que el principal protagonista  sería el citado trabajo grabado en New York junto al productor David Prater.

Una interminable cola a las puertas del Razzmatazz nos hacía presagiar que el recinto presentaría un fantástico ambiente, con ambas plantas abiertas y llenas. Así que tocaba armarse de paciencia para acceder pronto al local y buscar un buen lugar desde el que no perderse el más mínimo detalle. Curiosamente, en esta ocasión, los americanos optaron por un montaje escénico bastante más sobrio que en anteriores ocasiones, prescindiendo de pantallas, atrezo escénico y apoyos audiovisuales.

Con puntualidad británica las luces del local se apagaron para que una grandilocuente introducción acompañara la entrada de los músicos para arrancar la velada con "The Dark Eternal Night".  Respaldados sobre un sonido que rozó la perfección, Dream Theater se mostraron tan virtuosos y elegantes como de costumbre, capitaneados por el fornido y barbudo Petrucci, que fue sobre quién recayeron  gran parte de las miradas. La principal incógnita giraba en torno al estado de forma de James LaBrie, y lo cierto es que el vocalista canadiense  rayó a un excelente nivel, mostrándose más cercano y participativo  que en anteriores ocasiones. En cambio, el que estuvo  bastante más comedido fue Jordan Rudess, ya que una de las contadas ocasiones en las que  abandonó su kit de teclados para empuñar un futurista  keytar, -con iPad incorporado-, fue  durante el solo del tema de apertura. 

Una ovación de gala daba  la bienvenida al quinteto  antes de que el vocalista  nos devolviera el saludo y nos explicará en qué consistiría el show de esta noche. Acto seguido,  unos elegantes teclados  nos abocarían sobre  "The Bigger Picture", que fue rematada por una soberbia interpretación de un LaBrie que nos hipnotizó mientras se mantenía inmóvil y  aferrado a su pie de micro. Esa magia y esa conexión  que la banda había conseguido  crear con sus seguidores se mantendría intacta a  lo largo  del instrumental  "Hell' s Kitchen", con los teclados  dando la réplica a Petrucci  en otro  ejercicio de sublime virtuosismo.

Mucha curiosidad había por comprobar como sonarían en directo las composiciones  de “The Astonishing”, de modo que la banda  no se dejaría en el tintero durante  este primer tramo del show "The Gift Of Music", que nos dejaba la estampa de Petrucci y Myung  copando el centro del escenario para protagonizar unos vibrantes increscendos; y "Our New World".  Tras unos segundos de oscuridad John Myung se quedaba  solo en escena  para, -entre las demandas de silencio de parte del respetable-, dibujar sobre su  bajo la melodía de  "Portrait Of Tracy", que fue  el preámbulo perfecto para el demoledor   "As I Am", que nos traía de vuelta a los Dream Theater más oscuros y metaleros.  Por si este cambio de registro no había conseguido espolear  suficientemente al público, la sala se vino abajo cuando la banda intercaló un fragmento del "Enter Sandman" de Metallica. La elegida para finiquitar el primero de los tres  actos de la noche fue "Breaking All Illusions", que servía para que Petrucci desplegara  sus  hipnóticas melodías a lo Pink Floyd.  

Tras una pausa de unos quince minutos aproximadamente llegaba el momento de la nostalgia, de viajar en el tiempo y volver a disfrutar de una pieza imprescindible  para todos los seguidores del metal progresivo: "Images And Words". La introducción "Happy New Year 1992" hacia explotar al público y mientras lentamente se diluía  la euforia la guitarra lila de Petrucci jugaba con  la melodía inicial de "Pull Me Under". El retorno de LaBrie fue majestuoso, paseándose por  el escenario mientras animaba al personal a entonar el estribillo. Uno de los momentos más emocionantes del show  llegaría con "Another Day", que plasmaba a la perfección la comunión total  entre la banda y un público que agitó los brazos de izquierda a derecha siguiendo las indicaciones del vocalista. 

Todos sabíamos que la guitarra del maestro Petrucci volvería a erigirse como protagonista durante los desarrollos de "Take The Time", que hacía crecer el nivel de intensidad mientras unas luces giratorias se encargaban de dar colorido al escenario. Siguiendo el mismo orden que en el disco, la siguiente en sonar fue "Sorrounded", dejándonos una de las mejores interpretaciones de un LaBrie que se esforzó al máximo para tratar de alcanzar sus exigentes agudos. Si hasta este momento todos los miembros de la banda habían tenido ocasión de mostrar sus habilidades técnicas, el turno de Mike Mangini, y su imponente batería blanca, llegaría en la parte intermedia del majestuoso   "Metropolis Pt. 1: The Miracle And The Sleeper", que provocaba la hilaridad del respetable para convertirse en el momento cumbre de este segundo acto.

Nuestro viaje  proseguiría  con una de las composiciones  más potentes del álbum “Under A Glass Moon”, que nos dejaba el enésimo desafío  entre  Petrucci y Rudess. El momento de rebajar los ánimos llegaría con la deliciosa “Wait For Sleep”, con una extensa introducción de Rudess mientras   LaBrie permanecía sentado en una banqueta antes de   ofrecernos una melancólica interpretación. Como no podía ser de otra forma, el capitulo final estaría reservado para otra extensa suite que engloba a la perfección las diferentes facetas  del quinteto, “Learning To Live”.


Dispuestos a poner el brillante colofón a la velada Dream Theater regresarían al escenario para protagonizar un tercer acto que consistió en la interpretación integra del excelso  “A Change Of Seasons”, un último y suculento regalo  del que destacaría la versatilidad de “II: Innocence”, los  vibrantes duelos   entre Petrucci y Rudess  durante   “IV: The Darkest Of Winters”, la sutileza  de “V: Another World”  y el trepidante sprint final que supuso “VII: The Crimson Sunset”.

Fueron casi tres horas de show  en las que Dream Theater volvieron a reivindicarse  como los indiscutibles líderes del metal progresivo, amén de repasar su obra más exitosa. Y es que no debe ser fácil volver a capturar la magia, la emoción y la intensidad de unas composiciones que fueron escritas hace más de 25 años, pero lo cierto es que los actuales  Dream Theater consiguieron  cautivar a unos seguidores  que recordaran este concierto durante años.





TEXTO:ALFONSO DIAZ
FOTOS:CARLOS OLIVER




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